Archivo de la etiqueta: 6º Primaria

Deporte solidario, abril de 2013

dxt5

ILUSIÓN POR ESFORZARSE PENSANDO EN LOS DEMÁS

La Sección III del Colegio se ha puesto de acuerdo en buscar el mismo interés: centrar sus actividades solidarias en el de­porte y en la dedicación del tiempo a los necesitados —ancianos, jóve­nes, pobres en la ca­lle, países en desa­rro­llo—. Un mismo interés pa­ra muchas personas que quieren disfru­tar aportando valor a lo que hacen en su día más cotidiano, como es el deporte.

El último domingo de abril de 2013 cele­bramos la 5ª edición del torneo del Deporte Solidario y todos los participantes aportaron lo mismo; ilusión por esforzarse pen­sando en los demás. Un sentimien­to parecido al que viven algunos alumnos cuando acuden a una re­sidencia de ancianos. Al fin y al ca­bo, el resultado es el mismo, querer repetir en actividades solidarias que aporten valor a lo que realizamos, haciéndonos mejores personas y haciendo el bien a los demás.

Con la emoción de celebrar de nuevo esta jornada, tuvimos muy en cuenta que nuestra finalidad es el deseo de ayudar a los demás. Los alumnos de 5º y 6º de Prima­ria y 1º de ESO, dejaron ver su lado más solidario, inscribiéndose todos en la competición. Pero no fueron las únicas personas que participa­ron, también algunos alumnos de Secundaria, y sobre todo de 1º de Bachillerato realizaron la tarea de arbitrar y organizar la rifa.

Vivieron intensamente la jorna­da más de 300 alumnos de la sec­ción III y también contamos con la presencia de bastantes profesores y padres, que, acompañaban a sus hijos en unas competiciones muy disputadas.

Comenzamos a las 9’30, con temperaturas bajas pero que no im­pidieron que todo saliera a pedir de boca. Lo primero, para empezar bien el día, fue la Santa Misa, mien­tras profesores y alumnos retocaban los preparativos que habían comen­zado a organizar hacía varios días. Después, cada equipo, miraba los horarios de sus partidos y acudían a sus correspondientes lugares para dar comienzo a grandes partidos, jugadas y goles. Los alumnos ma­yores, por su parte, se encargaban de las bebidas y de la venta de pa­peletas para la rifa que tuvo lugar durante todo el día. Vimos gran­des premios, y la gente acabó rápi­do con las papeletas, pues la ilusión del sorteo contianuaba en pie.

El día resultó un gran éxito, lle­gando a superar los 3.000 euros de recaudación total. Una cantidad agradecida en los tiempos que co­rren. Cabe destacar que la rifa no fue decepcionante; las empresas que colaboraron fueron muy gene­rosas, y muchos niños se llevaron a casa grandes premios como: cami­setas del Real Madrid firmadas por sus jugadores, palas de paddle, ba­lones, y un largo etcétera.

Al terminar los más agraciados pudieron disfrutar de sus premios; los demás tuvieron la oportunidad de hacer deporte ayudando a los más pobres, que es el fin que todos hemos buscado este día. Los gana­dores de la competición recibieron sus copas y medallas, como algo simbólico, porque realmente fue un día en el que ganamos todos.

Nos gustaría dar las gracias a to­dos los que acudieron ese domin­go y que hicieron posible que este Torneo Solidario saliese adelante. Es una alegría que haya tantos profe­sores, alumnos y familias contribu­yendo con su tiempo e ilusión en torneos y concursos para ayudar a los demás. Todo esto, no hubiera salido tan bien sin la aportación de empresas y la ilusión por ayudar al proyecto que llevaremos a cabo en Costa de Marfil y San Petersburgo.

Juan Gallud (1º Bachillerato)

El día del Deporte Solidario que hemos tenido este año ha sido in­olvidable. Los alumnos de la Sec­ción Tercera nos juntamos en el Colegio para ayudar a gente que lo necesita. Y lo mejor de todo: ha­ciendo deporte. El precio de la ins­cripción era simbólica y merecía la pena.

Disfrutamos de un reñido torneo de fútbol y baloncesto, y además colaboramos con nuestros proyec­tos solidarios. Una cosa quedó cla­ra: hacer deporte ayudando a gente que no conoces, puede ser muy divertido.

Muchos padres nos acompaña­ron. Para aquellos que no tenían partidos que disputar, o en los que animar, había un gran puesto de bebidas dónde refrescarse y con­seguir papeletas para la gran rifa: camisetas del Real Madrid, toallas, gorras, mochilas,…

Y para hacer más divertida la es­pera estaba la atracción de las chi­lenas, donde todos participamos (unos mejor que otros) para poner a prueba a D.Rafa Martínez-Eche­varría y conseguir marcar los goles con los que siempre hemos soña­do. Solidaridad, alegría, deporte y familia. No podíamos hacer nada mejor por colaborar en los Campos de trabajo que algún día nosotros realizaremos.

Beltrán Bolivar (6º Primaria)

dxt1 dxt2dxt3 dxt4

Anuncios

Desayuno solidario febrero 2013

ds1

Es el 10 de febrero de 2013. A la hora que se lleva a cabo la actividad, hace bastan­te frío en la ciudad. Por eso im­presiona que las personas con las que pasaremos la mañana, se encuentren durmiendo a la in­temperie entre cartones. Cuando comienza la actividad empeza­mos un poco cortados, pues mu­chos de nosotros nunca habíamos hecho algo de estas dimensones. Digamos que nos da un poco de pereza. Pero cuando entras en materia, todo cambia, la visión y respuesta de los mendigos te ha­ce recapacitar. Lo primero es distribuirnos los alimentos y el recorrido que rea­lizaremos. Esta actividad nos ense­ña a convivir de alguna manera con esas personas y a servir con nuestra ayuda. Cuando hablas con ellos, la opinión te cambia completamen­te. Entras en detalle de su situación y se sienten escuchados. Te cuentan todo tipo de cosas, pero todas ellas acaban de la forma más trágica: ver pasar su vida durmiendo en la calle.

Cuando acabamos el reparto de los desayunos, nos reunimos todos los voluntarios para compartir la ex­periencia con los otros chicos que la realizan. Todos coincidimos en lo mismo: esta experiencia hay que re­petirla. Ayudar a las personas que vemos a diario en la calle es algo más que una actividad para pasar el sábado.

Rafael González de Canales, 6º de Primaria

Los desayunos solidarios organi­zados por el Colegio me han parecido una actividad muy in­teresante. Acompañados por al­gún padre, íbamos por las calles de Madrid ofreciendo desayuno a indigentes. La mayoría de las personas se encontraban en por­tales, iglesias o cajeros, en cual­quier sitio donde pudiesen estar resguardados del frío. Además, aprovechábamos ese momen­to para entablar conversación con ellos y hacerles pasar un rato agradable.

Ha sido una experiencia muy buena porque hemos ayudado a mucha gente de la calle a olvidar sus preocupaciones. Me ha servi­do muchísimo para darme cuen­ta de que, en el fondo, soy un privilegiado porque tengo de to­do y me sobran muchas cosas.

Jaime Sáez de Tejada, 1º de ESO

El domingo 10 de febrero llega­mos al Club Neveros a las diez de la mañana y nos pusieron un video de introducción sobre có­mo tratar con aquellas personas que necesitan ayuda. Nos dieron las direcciones dónde podíamos encontrarnos con los pobres. La mayoría de ellos eran inmigrantes provenientes de Rumanía, Estam­bul, Arabia, etc. El primero fue un rumano, al que dimos café, galle­tas y otros alimentos. El hombre tenía cuatro hijos en su país. Nos contó que enviaba el dinero que tenía a sus hijos y su mujer. El se­gundo hombre era búlgaro, y en cambio tenía tres hijos y no sabía español. El pobre nos contó que tenía mucho frío y que las noches las pasaba mal debido al viento y la lluvia. Y así, con tres, cuatro, cinco…

Como conclusión para remarcar con esta actividad, todos pensába­mos que en sus países tienen una situación cómoda y viven bien, pe­ro nos equivocamos. Allí la gente se muere de hambre, por eso, les sienta bien una pequeña compa­ñía y una conversación de 15 mi­nutos de charla acompañado por un café caliente.

En mi opinión, creo que ese ra­to de Desayu­no Solidario con gente ne­cesitada es un momento es­tupendo. Al no tener nada es­tán más alegres cuando se ofre­ce compañía e interés por ellos. Lo recomiendo vi­vamente. Gracias.

Jorge Ruiz-Tagle, 6º de Primaria

Aunque la finalidad sea la mis­ma, cambia bastante que seamos los chicos de doce años los que nos acercamos a ofrecer el de­sayuno caliente a los mendigos de la calle, y no sean ellos los que se acercan a los comedores sociales a recibirlo. Este tipo de voluntariado no sólo aporta beneficios al pobre que pasa frio en la calle, más bien somos los voluntarios que nos he­mos acercado, los primeros be­neficiados de esta activi­dad.

La sen­sación con la que re­gresas a casa después de hacer compañía a pie de calle (que en realidad es el ho­gar de estas personas), es impresionante. Sabes que has ayudado a mucha gente sin ha­cer esfuerzo, y que merece la pe­na ocupar una simple mañana en algo tan sencillo como dar calor a los inmigrantes que duermen y pa­san frio tirados entre cartones

Rafa Torre de Silva, 6º de Primaria


ds2 ds3

Desayunos Solidarios diciembre 2010

DS4

Los desayunos solidarios organizados por el colegio Retamar me han parecido una actividad muy interesante. La actividad consistía en que padre e hijo iban por las calles de Madrid ofreciendo desayuno a indigentes de las calles. La mayoría se encontraban en las iglesias, en portales o en cualquier sitio en el que pudiesen estar resguardados del frío. Además, aprovechábamos ese momento para entablar conversación con ellos y hacerles pasar un rato agradable Fue una experiencia muy buena porque ayudamos a mucha gente de la calle a olvidar sus preocupaciones. Me ha servido muchísimo para darme cuenta de que, en el fondo, soy un privilegiado porque tengo de todo y me sobran muchas cosas.

José Carlos González Jiménez 1º E.S.O A

El principio de nuestro desayuno empezó en el club Neveros. Aunque llegamos 10 minutos tarde, no había empezado así que nos explicaron la actividad un poco y nos dijeron que hiciéramos los grupos. Yo me fui con mi padre, Javier González y su familia. Debíamos ir por Gran Vía, pero nos dimos un largo rodeo por los alrededores. (Más bien no dimos casi un paso por Gran Vía). Javi y yo queríamos ir por todas las calles pero había dos calles que los padres no querían que fuéramos, una se llamaba Ballesta. El menú estaba compuesto por algunos bollos, mantecados y napolitanas. Y para beber teníamos leche, café y café con leche. El primer pobre al que dimos de comer fue sin tener que salir del coche: se nos cruzó en el semáforo y, como no, le ofrecimos café y bollería. A mí el que más amigable me pareció fue un señor que venía de Córdoba y nos dijo que él ayudaba a los demás pobres de alrededor. Por ejemplo nos dijo que el día anterior había recaudado 11 euros y que se los había gastado en mortadela y pan para hacer bocatas y repartirlos. Eso a mí me pareció un claro ejemplo de generosidad. Luego nos encontramos con un señor que no entendíamos ni una palabra. Y en una ocasión, cuando llegamos la señora estaba llorando. No me atreví a preguntarle por qué, así que eso seguirá siendo un misterio.

Santiago Baltar Cerero 6º Primaria C

 Hasta diciembre del año pasado yo no sabía lo que era vivir mal. Por lo menos no hasta que fui a mi primer desayuno solidario. Consiste en ir con café y bollos o galletas a ofrecer un desayuno caliente a los sin-techo. Lo que aprecian más es la compañía y conversación, la oportunidad de que expresen sus sentimientos. El desayuno solidario tiene también su técnica pues si nos acercamos mucha gente a la vez a veces se asustan (están sometidos a acosos de bandas criminales). También se debe pensar antes de abandonar el punto de partida adónde va a ir cada grupo para no estar todos en la misma zona y así poder estar con más sin-techo. Lo de dar cuantos más desayunos mejor, en mi primera experiencia provocó una especie de competición absurda, pues vale más estar media hora con un necesitado que un minuto con cincuenta. Mi experiencia de este año fue la siguiente: llegamos temprano al club Argüelles donde ya había algunas familias esperando. Cuando ya parecía que no iban a llegar más familias nos pusieron un vídeo donde se explicaba cuál era el fin de los desayunos solidarios. Después repartieron azúcar, galletas, café, etc. para que diéramos. Mi padre, mi hermano y yo, junto con otras dos familias más, estuvimos en la Cuesta de la Vega y en la Plaza de España, donde casi todos nos lo agradecían y nos contaban cómo habían llegado a esa situación. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un alemán al que ya habíamos dado un desayuno el año pasado. Al terminar la mañana volvimos a Argüelles e intercambiamos anécdotas e historias que nos habían ido contando a lo largo de la mañana. Es una gran oportunidad para conocer cómo viven algunas personas y ayuda a descubrir todos los dones que Dios nos ha aportado, no sólo espiritualmente si no también en el sentido material. Es una experiencia única para ver la vida desde el otro lado y merece la pena ir cuantas veces se pueda y espero veros el año que viene recorriendo las calles de Madrid en busca de personas a las que acompañar.

Víctor Torre de Silva Valera 1º ESO C

ds9

El Domingo día 12 de diciembre de 2010 mi padre y yo nos apuntamos al Desayuno Solidario por las calles de Madrid organizado por el club Argüelles. Durante dos horas y media recorrimos los alrededores del Templo de Debod, La Plaza de Oriente, el Viaducto de Segovia y la Cuesta de la Vega. Hablamos con los pobres, dimos café y bollos a 15 personas de 10 nacionalidades distintas de Europa, África, Asia y América. Todos nos dieron las gracias y nos contaron algo de su vida y algunos, cómo habían llegado a terminar durmiendo en la calle. Otros me sonreían y me decían: “¡Qué bien que vayas con tu padre y veas nuestra situación para que aprendas de ella!” El año que viene, si Dios quiere, repetiré esta experiencia con mi padre. Os animo a que algún año viváis esta experiencia pues nos ayuda a darnos cuenta de la suerte que tenemos porque no nos falta de nada.

Pedro Johansson Dinesen 6º Primaria D