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Desayunos solidarios

El pasado 28 de noviembre un grupo de “Montañeros” participamos en un “Desayuno solidario”, actividad que consiste en dar un café, unos bollos y algunas mantas a los pobres de las calles de Madrid.

En las calles encontramos todo tipo de personas que tenían en común el hecho de ser —más o menos— felices aun estando en la calle y ser agradecidos. Es más, hubo un hombre que tenía teléfono móvil y nos dijo que él antes tenía mucho dinero y que se pasaba el día viajando —nos enseñó fotos de sus viajes—; solo intentaba ser feliz con las cosas materia-
les pero no lo había conseguido y, ahora, en la calle, era más feliz sin apenas nada material.

El desayuno solidario me enseñó mucho sobre las cosas materiales: no dan la felicidad y la gente que menos tiene es la gente más generosa, pues a una persona le ofrecimos un café nos dijo que le encantaría tomarlo pero, como ese día él ya iba a comer en un comedor social, ese café le vendría mejor a alguna otra persona.

Javier Reina Diez de Rivera (2º de ESO F)

 

Esta actividad en la que hemos participado varios compañeros de Retamar, ha sido increíble. Algo inesperado que me ha impactado mucho. De esos momentos que nunca olvidaré. Primero fuimos a Neveros, el Club juvenil al que vamos muchos alumnos de mi clase. Después de ver un vídeo explicativo del los desayunos solidarios, nos fuimos a diferentes partes del centro de Madrid. El simple echo de repartir los planos, ya fue divertido, imaginaos el resto del plan.

En una de las calles que recorrimos, nos encontramos al primer hombre que atenderíamos. Era una persona mayor, más buena que el pan. Estuvimos hablando con él y nos contó la historia de su vida, fue un primer contacto que a todos nos dejó “tocados”. Nos habló de lo difícil que es vivir en un mundo pobre y antes de despedirnos, compartimos con él, alguno de los alimentos que llevábamos. Por supuesto, muy agradecido con todos.

Cuando doblamos la esquina, nos encontramos de frente con otro hombre, cuya edad era algo menos que la del primer hombre que atendimos. Me fijé que este pobre no se despegaba de un cartel donde estaba escrito entre faltas de ortografía “Tengo tres hijos y 42 años, por favor ayúdenme a sacarlos adelante”. No recuerdo muy bien sus rasgos físicos, pues apenas se le veía la cara entre la barba y el gorro que llevaba para taparse del frío de la capital.

La verdad es que ver cómo ellos se alegran tanto, sólo por un mísero café y un par de magdalenas, es, es, es…lo siento, pero, no encuentro palabras para describirlo.

Sin duda, es algo muy satisfactorio, donde todos terminamos muy contentos. Con este plan, todos aprendemos a ser más agradecidos y a no quejarnos cuando algo no sale como queremos o como nos gustaría.

Gonzalo Echávarri Toda (5º de Primaria F)

 

Yo, Ramón, era un hombre que tenía de todo. Vivía con unas comodidades difíciles de alcanzar. Como nunca pasaba apuros económicos, malgastaba mi dinero en tonterías y gastos innecesarios.

A día de hoy, me vida ha cambiado drásticamente. Vivo en la calle. Soy una persona mayor y sufro varias enfermedades a causa de la falta de higiene.

Un día, a las 6 de la mañana, una señora joven estuvo repartiendo cartas a todos los mendigos. Incluso a mi. Yo intenté explicarle con gestos que no sabía leer. Ella,amablemente, lo hizo por mí. Si no recuerdo mal, la carta decía algo así: “Estimados amigos, llamamos desde el Club Juvenil Neveros. Les queremos confirmar que en unosdías tendremos un desayuno solidario, como todos los años, en Madrid. Les avisamos para que aprovechen ese rato para estar con los niños que les visitarán. Sin duda, sus testimonios pueden hacer mucho bien a todos ellos.

Cuatro horas después de que me leyeran la carta, no pude volver a dormir, estaba muy nervioso porque vinieran a visitarnos. Ahora ya son las 10.15 am y sigo esperando a que lleguen. A lo lejos veo un padre con su hijo, que se acercan a hacer compañía a una mujer. Pasado un rato, se empezaron a acercar a mi. Empecé a peinarme con las manos. Ellos me miraron y yo sonreí profundamente.

—Hola, ¿cómo se llama? —me preguntaron.

—Yo pensé: “no puede ser”.

Se dieron cuenta de que no tenía habla. Les hice gestos de que estaba mudo, y lo comprendieron al instante. Hice una “R” en el aire, pero no lo entendieron. De pronto, vi una ratoncillo caminando por la acera y rápidamente le señalé con el dedo.

—¿Ratón? Usted no puede llamarse así.

—¡Ah! Ramón, contestó otro.

Moví la cabeza de arriba abajo asintiendo. Ellos continuaron contándome historias y después de un rato me dieron un buen desayuno: croissants, chocolate, galletas, café. Me encantó. Lo más triste, como suele ocurrir, fue la despedida. Y pensé ¡qué amables! Se levantaron pronto y madrugaron para hacer- nos compañía. ¡Qué gran ejemplo!

Álvaro Osorio de Rebellón (5º de Primaria F)

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Día del deporte solidario

“LO MÁS IMPORTANTE NO FUE LA COPA”

Cualquiera de nosotros puede pensar: ¿qué diantres será esto  del deporte solidario? ¿Un domingo en el colegio? ¡Pero si los fines de semana están para descansar! Bueno, pues yo he sacado dos ideas de este día: la primera es lo bien que nos viene hacer deporte con nuestra edad. La segunda idea, como habréis imaginado, se trata del proyecto solidario del colegio. Es decir, saber ayudar. Ese domingo no fue uno más que tachas en el calendario. Fue un día de ayuda, caridad y solidaridad, y por supuesto, hacer piña con nuestros compañeros y alumnos de otras clases.

Borja Girón  (5º Primaria E)

“CÓMO JUGAR Y AYUDAR A LA VEZ”

Si tienes la posibilidad de jugar  y ayudar en una misma actividad, ¿no será mejor que un simple día de deporte? En el deporte solidario, nos lo hemos pasado muy bien y hemos colaborando con los Campos de Trabajo que organiza el cole. Pudimos jugar a Fútbol 7, Fútbol Sala y Baloncesto durante toda la mañana y encima ganamos el Torneo más importante.

Sin duda, lo mejor de todo no fue ganar el campeonato (que no estuvo nada mal), fue que hemos ayudado a muchas personas que necesitan nuestra ayuda simplemente por participar.

Alejandro Rumayor  (5º Primaria E)

“MUCHOS NIÑOS JUGANDO A SER SOLIDARIOS”

El Día del Deporte Solidario con el equipo que creamos 7 u 8 amigos fue un día muy bueno con cientos de niños del Colegio. La verdad es que mi equipo fue un poco desastroso y sólo pudimos quedar quintos en la clasificación, pero aun así nos lo pasamos genial.

En el deporte solidario trabajamos en equipo, hacemos deporte y  participamos en una gran rifa, que  fue muy emocionante con la cantidad de regalos que había. Me llamó la atención ver a un niño enfadarse por no ganar nada,  porque en realidad no había entendido el motivo por el que tantos niños nos reunimos un domingo en el Colegio. Espero que podamos vernos más días del deporte solidario y repetir con mi gran equipo, los “Blue Bulls”

José Torquemada  (5º Primaria C)

“LOS MAYORES PREPARARON EL DÍA A CONCIENCIA”

A todos nos gustó mucho el montaje del evento. Seguro que los mayores del Colegio llevaban mucho tiempo preparando este día para que todos nos lo pudiéramos pasar muy bien, y participáramos muchos niños de la  Sección III.

Mis amigos, muy buenos jugando a fútbol, quedamos bastante mal en los resultados, pero  nos lo pasamos muy bien gracias a los alumnos que este año irán de Campo de trabajo a Rusia y a Tierra Santa. Y claro, hay que dar la enhorabuena a los alumnos de 5º E, que ganaron el campeonato de fútbol. Lo único malo del día es la pena de no poder conseguir la camiseta de Casillas en la rifa solidaria.

Pablo Arias  (5º Primaria C)

Deporte solidario, abril de 2013

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ILUSIÓN POR ESFORZARSE PENSANDO EN LOS DEMÁS

La Sección III del Colegio se ha puesto de acuerdo en buscar el mismo interés: centrar sus actividades solidarias en el de­porte y en la dedicación del tiempo a los necesitados —ancianos, jóve­nes, pobres en la ca­lle, países en desa­rro­llo—. Un mismo interés pa­ra muchas personas que quieren disfru­tar aportando valor a lo que hacen en su día más cotidiano, como es el deporte.

El último domingo de abril de 2013 cele­bramos la 5ª edición del torneo del Deporte Solidario y todos los participantes aportaron lo mismo; ilusión por esforzarse pen­sando en los demás. Un sentimien­to parecido al que viven algunos alumnos cuando acuden a una re­sidencia de ancianos. Al fin y al ca­bo, el resultado es el mismo, querer repetir en actividades solidarias que aporten valor a lo que realizamos, haciéndonos mejores personas y haciendo el bien a los demás.

Con la emoción de celebrar de nuevo esta jornada, tuvimos muy en cuenta que nuestra finalidad es el deseo de ayudar a los demás. Los alumnos de 5º y 6º de Prima­ria y 1º de ESO, dejaron ver su lado más solidario, inscribiéndose todos en la competición. Pero no fueron las únicas personas que participa­ron, también algunos alumnos de Secundaria, y sobre todo de 1º de Bachillerato realizaron la tarea de arbitrar y organizar la rifa.

Vivieron intensamente la jorna­da más de 300 alumnos de la sec­ción III y también contamos con la presencia de bastantes profesores y padres, que, acompañaban a sus hijos en unas competiciones muy disputadas.

Comenzamos a las 9’30, con temperaturas bajas pero que no im­pidieron que todo saliera a pedir de boca. Lo primero, para empezar bien el día, fue la Santa Misa, mien­tras profesores y alumnos retocaban los preparativos que habían comen­zado a organizar hacía varios días. Después, cada equipo, miraba los horarios de sus partidos y acudían a sus correspondientes lugares para dar comienzo a grandes partidos, jugadas y goles. Los alumnos ma­yores, por su parte, se encargaban de las bebidas y de la venta de pa­peletas para la rifa que tuvo lugar durante todo el día. Vimos gran­des premios, y la gente acabó rápi­do con las papeletas, pues la ilusión del sorteo contianuaba en pie.

El día resultó un gran éxito, lle­gando a superar los 3.000 euros de recaudación total. Una cantidad agradecida en los tiempos que co­rren. Cabe destacar que la rifa no fue decepcionante; las empresas que colaboraron fueron muy gene­rosas, y muchos niños se llevaron a casa grandes premios como: cami­setas del Real Madrid firmadas por sus jugadores, palas de paddle, ba­lones, y un largo etcétera.

Al terminar los más agraciados pudieron disfrutar de sus premios; los demás tuvieron la oportunidad de hacer deporte ayudando a los más pobres, que es el fin que todos hemos buscado este día. Los gana­dores de la competición recibieron sus copas y medallas, como algo simbólico, porque realmente fue un día en el que ganamos todos.

Nos gustaría dar las gracias a to­dos los que acudieron ese domin­go y que hicieron posible que este Torneo Solidario saliese adelante. Es una alegría que haya tantos profe­sores, alumnos y familias contribu­yendo con su tiempo e ilusión en torneos y concursos para ayudar a los demás. Todo esto, no hubiera salido tan bien sin la aportación de empresas y la ilusión por ayudar al proyecto que llevaremos a cabo en Costa de Marfil y San Petersburgo.

Juan Gallud (1º Bachillerato)

El día del Deporte Solidario que hemos tenido este año ha sido in­olvidable. Los alumnos de la Sec­ción Tercera nos juntamos en el Colegio para ayudar a gente que lo necesita. Y lo mejor de todo: ha­ciendo deporte. El precio de la ins­cripción era simbólica y merecía la pena.

Disfrutamos de un reñido torneo de fútbol y baloncesto, y además colaboramos con nuestros proyec­tos solidarios. Una cosa quedó cla­ra: hacer deporte ayudando a gente que no conoces, puede ser muy divertido.

Muchos padres nos acompaña­ron. Para aquellos que no tenían partidos que disputar, o en los que animar, había un gran puesto de bebidas dónde refrescarse y con­seguir papeletas para la gran rifa: camisetas del Real Madrid, toallas, gorras, mochilas,…

Y para hacer más divertida la es­pera estaba la atracción de las chi­lenas, donde todos participamos (unos mejor que otros) para poner a prueba a D.Rafa Martínez-Eche­varría y conseguir marcar los goles con los que siempre hemos soña­do. Solidaridad, alegría, deporte y familia. No podíamos hacer nada mejor por colaborar en los Campos de trabajo que algún día nosotros realizaremos.

Beltrán Bolivar (6º Primaria)

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Deporte solidario, abril de 2011

DS5El domingo 10 de abril del 2011 se llevó a cabo la IV edición del torneo de Deporte Solidario. No hay mejor manera de llamarlo pues resultó, sin duda, un día lleno de diversión y alegría, aunque muchos tuvieran que sufrir alguna derrota. Por encima de todo estuvo presente el deseo de ayudar a los demás. Un año más, los alumnos de 5º y 6º de Primaria y 1º de ESO, destaparon su lado más solidario. Para ello se inscribieron en la competición y lucharon por conseguir su premio.

No sólo esos alumnos fueron solidarios; también había alumnos de 2º, 3º y 4º de ESO, y 1º de Bachillerato, desempeñando la función de “camareros” y árbitros. Pero para que todo esto se realizara sin imprevistos, también había profesores como don David, don Rafa, don Enrique, don Eugenio y el personal de mantenimiento.

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Había 415 alumnos de la sección III y 40 voluntarios de 4º de ESO y 1º de Bachillerato ayudando a que todo saliese como cabía esperar; también contamos con la presencia de muchísimos padres, que, como siempre, estaban apoyando a sus hijos en la competición deportiva.

Eran ya las 9’30, la temperatura era excelente y el Oratorio del Colegio estaba lleno. Comenzaba la Santa Misa, mientras profesores y alumnos ultimaban los preparativos. Luego una avalancha de personas se dirigió hacia el parking de la entrada delantera. Allí, cada equipo, miraba los horarios de sus partidos e iban a sus correspondientes campos para comenzar. Nosotros, los camareros, nos pusimos nuestros polos y comenzamos organizando el suministro de las bebidas. Al principio, todo parecía muy tranquilo, pero cuando pitaban el final de un partido, todos los chavales se dirigían a la barra para beber y para llevarse su correspondiente papeleta de la rifa. Las papeletas se vendían muy rápido.

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Todo marchaba a la perfección. Iban a comenzar las semifinales, pero para dar un descanso a los jugadores, don Eugenio se dispuso a comenzar la rifa. Empezaron a salir premios y la gente, muy ilusionada, seguía comprando papeletas. En torno a las dos menos cuarto ya se habían vendido todas las papeletas y todavía faltaba la segunda parte de la rifa. El día resultó un gran éxito; en la barra no dejamos de vender papeletas, —llegamos a vender mil trescientas papeletas—. Creo que, de los cuatro años que llevo detrás de la barra nunca hemos vendido tanto. En total recaudamos alrededor de cuatro mil euros, una suma nada despreciable en los tiempos que corren. Cabe destacar que la rifa no fue decepcionante; las empresas que colaboraron (Telefónica, Orange, etc.) fueron muy generosas, y muchos niños tuvieron la suerte de poder llevarse a casa premios como: televisiones de pantalla plana, modernas gafas spacevision, relojes de última generación, MP4, etc. Al terminar los más agraciados pudieron disfrutar de sus premios; los demás, se “conformaron“ con haber ayudado a los más pobres (que es lo realmente importante). Los ganadores de la competición recibieron sus copas, sus medallas y una bolsa con todo tipo de objetos para el deporte.

De verdad que nos gustaría dar las gracias a todos los que acudieron ese domingo y que hicieron posible que este Torneo Solidario saliese adelante. Es una alegría que haya tantos profesores y alumnos contribuyendo con su tiempo e ilusión en torneos y concursos para ayudar a los demás. Todo esto, no se podría haber realizado sin la inestimable ayuda de empresas como Movistar, Orange, Mercedes-Benz, Real Madrid C. F., Décimas, i-Joy, y muchas otras que han participado.

Eduardo Rodrigo y Fernando Álvarez de Toledo (4º E.S.O.)

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El día 10 de abril de 2011 fue inolvidable. Los alumnos de la Sección Tercera nos reunimos en el Colegio con motivo del Deporte Solidario. El precio de la inscripción valía la pena. No solo pudimos disfrutar de un apasionante torneo de fútbol y baloncesto, sino que además colaborábamos con nuestros proyectos solidarios de Jerusalén, Sudáfrica y Costa de Marfil.

Una cosa quedó clara: ser solidario no es aburrido. Muchas familias nos acompañaron aquella mañana. Para aquellos que no tenían partidos que disputar, o en los que animar, había un gran puesto de bebidas dónde refrescarse y conseguir papeletas para la gran rifa: camisetas, toallas, gorras, mochilas… ¡y hasta una tele! Los nervios crecían cuando se acercaban los premios grandes.

Y para hacer más agradable y divertida la espera estaba el “Chilenódromo” en el que algunos probaban suerte para parecerse a sus ídolos en los remates más complicados e inimaginables. Deporte, solidaridad, familia, buen tiempo… No se nos ocurre una mejor forma de pasar un día de fiesta.

Ignacio González Zatarain y Miguel Junguito Bravo (5º Primaria)