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Campaña de Navidad

El jueves 18 de diciembre, algunos alumnos de 1º de ESO recogimos de las cuatro secciones que forman el Colegio, todo lo que se había conseguido para la campaña de Navidad: comida no perecedera, mantas, papel higiénico,…artículos que han ido trayendo los alumnos, regalados por la generosidad de sus familias. Parece fácil, pero era mucho trabajo, pues tuvimos que llenar cinco furgonetas completas.

Una vez cargado todo, las cinco furgonetas se dirigieron a sus destinos: Parroquia Sta. Edith Stein, Asociación Valdeperales, Redmadre y Residencia de las hermanitas de los pobres de Los Molinos. Al terminar nuestro trabajo fuimos, como ya es tradicional, a comer y cantar villancicos hasta las tres de la tarde, hora en la que nos incorporamos al Colegio.

Por Rodrigo Villalón (1ºESO)

Gracias, familias, porque con vuestra ayuda y colaboración hemos conseguido compartir nuestros alimentos con un gran número de familias, haciendo posible que todos celebremos una felices y santas Navidades.

Personalmente me ha ayudado mucho ver la generosidad de las familias de Retamar y cómo han acudido a ayudar a personas necesitadas. Tuve la suerte de colaborar muy de cerca en el transporte y fue emocionante llenar cinco furgonetas completas de alimentos no perecederos y otros productos necesarios para la higiene. Luego distribuimos por diversas instituciones todo lo recogido.

Me siento afortunado por haber podido colaborar con el Colegio en este importante proyecto y haber contribuido de alguna manera a la felicidad de muchas personas.

Por Javier P. (1ºESO)

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Alimentos con una vitamina especial

Este curso hemos realizado una campaña de recaudación de ali­mentos, donde todos los alumnos aportábamos. Queríamos que la comida llegara a diferentes sitios de Madrid, y por eso fue un exita­zo.

Cuando acabó la recauda­ción, unas cuantas furgonetas sa­lieron desde Retamar a repartir la comida. En ellas íbamos bastan­tes alumnos de diferentes edades, y yo tuve la suerte de ir, gracias al ánimo de algún compañero.

Cuando las furgonetas salieron, sobre las 12.00h, fuimos dejando los alimentos por barrios muy dife­rentes de la ciudad. La gente que recogía la carga, estaba tan ilu­sionada como nosotros de repartir nuestra colecta. Ni qué decir tie­ne, la cara de las personas que lo recibían para sus familias. Por su agradecimiento, parecía que está­bamos repartiendo unos alimentos especiales, pero no eran más que productos cotidianos.

José María Arrufat, 1º ESO C

¡Qué gran trabajo hizo el cole­gio en la Campaña de recogida de alimentos! Alumnos, profesores y familias enteras entregando kilos y kilos de alimentos para entregar a gente necesitada.

Durante tres semanas estuvimos almacenando la comida que des­pués llevaríamos a tres centros en­cargados de repartirla. Además de una excursión y unos días agrada­bles de reparto de alimentos, fue una experiencia para repetir.

Me pareció un trabajo muy bue­no, porque la comida que aportó la gente de Retamar se fue a pa­rar a los pobres que no tienen qué comer y la cara de felicidad de los centros y de las personas que la re­cibían era suficientes recompensa por el trabajo que hicimos.

Me pareció un acierto que en­tregáramos la comida el día antes de nuestras vacaciones de Navi­dad, porque la gente podría co­mer y pasar la Navidad feliz en familia.

Álvaro Villalón, 1º ESO E

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¿Qué pinto yo aquí?

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Era un viernes corriente del mes de marzo, un día más de la sema­na. Me propusieron visitar una re­sidencia de ancianos, y allí me planté, con varios compañeros de clase y algún profesor.

Cuando llegué a la casa, pensé: ¿Qué pinto yo aquí?. Y nada más pasar a la sala donde acompañá­bamos a los ancianos, me di cuen­ta. Estaba haciendo feliz a una persona mayor. Me “tocó” una mujer de 70 años, que sufría Al­zhéimer. Esta señora no tenía fami­lia que le acompañara, más que una hija que vivía en otra ciudad.

La mujer era muy simpática, se llamaba María y vivía en La Cas­tellana, pero la pobre mujer iba todos los días a la casa de los an­cianos para tener compañía y aguantar como podía su enferme­dad.

Además de hacer compañía a María, pasé un buen rato con otra mujer que no escuchaba, por tan­to nunca pude saber su nombre, pero le pegaba todo que se llama­ra Paquita.

Borja Díaz-Guardamino, 1º ESO E

Hemos tenido la suerte de visi­tar una residencia de ancianos, a los que hemos “ayudado” en me­dida de nuestras posibilidades. Les ayudamos a hacer sus deberes, aunque para nosotros eran tareas chupadas que hicimos cuando es­tábamos en infantil. Nos dio igual, lo hicimos por ayudarles.

Nos lo pasamos muy bien, ya que los comentarios que hacían eran divertidísimos. Nos chocó tanto su situación, que volvimos en el co­che con la música apagada, mien­tras que a la ida, aprovechamos el viaje para preparar nuestro propio concierto sobre ruedas. Volvimos al colegio hablando de las cosas diver­tidas que nos habían pasado; unos nos habíamos hecho expertos en ja­món, otros conocieron antiguas actri­ces, ingenieros o pintores retirados. Pero sobre todo, no pudimos decir nada malo, todo fue fantástico.

Por todo ello, quiero dar las gracias por la gran aventura que pasamos.

Jaime Novales, 1º ESO


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Deporte solidario, abril de 2013

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ILUSIÓN POR ESFORZARSE PENSANDO EN LOS DEMÁS

La Sección III del Colegio se ha puesto de acuerdo en buscar el mismo interés: centrar sus actividades solidarias en el de­porte y en la dedicación del tiempo a los necesitados —ancianos, jóve­nes, pobres en la ca­lle, países en desa­rro­llo—. Un mismo interés pa­ra muchas personas que quieren disfru­tar aportando valor a lo que hacen en su día más cotidiano, como es el deporte.

El último domingo de abril de 2013 cele­bramos la 5ª edición del torneo del Deporte Solidario y todos los participantes aportaron lo mismo; ilusión por esforzarse pen­sando en los demás. Un sentimien­to parecido al que viven algunos alumnos cuando acuden a una re­sidencia de ancianos. Al fin y al ca­bo, el resultado es el mismo, querer repetir en actividades solidarias que aporten valor a lo que realizamos, haciéndonos mejores personas y haciendo el bien a los demás.

Con la emoción de celebrar de nuevo esta jornada, tuvimos muy en cuenta que nuestra finalidad es el deseo de ayudar a los demás. Los alumnos de 5º y 6º de Prima­ria y 1º de ESO, dejaron ver su lado más solidario, inscribiéndose todos en la competición. Pero no fueron las únicas personas que participa­ron, también algunos alumnos de Secundaria, y sobre todo de 1º de Bachillerato realizaron la tarea de arbitrar y organizar la rifa.

Vivieron intensamente la jorna­da más de 300 alumnos de la sec­ción III y también contamos con la presencia de bastantes profesores y padres, que, acompañaban a sus hijos en unas competiciones muy disputadas.

Comenzamos a las 9’30, con temperaturas bajas pero que no im­pidieron que todo saliera a pedir de boca. Lo primero, para empezar bien el día, fue la Santa Misa, mien­tras profesores y alumnos retocaban los preparativos que habían comen­zado a organizar hacía varios días. Después, cada equipo, miraba los horarios de sus partidos y acudían a sus correspondientes lugares para dar comienzo a grandes partidos, jugadas y goles. Los alumnos ma­yores, por su parte, se encargaban de las bebidas y de la venta de pa­peletas para la rifa que tuvo lugar durante todo el día. Vimos gran­des premios, y la gente acabó rápi­do con las papeletas, pues la ilusión del sorteo contianuaba en pie.

El día resultó un gran éxito, lle­gando a superar los 3.000 euros de recaudación total. Una cantidad agradecida en los tiempos que co­rren. Cabe destacar que la rifa no fue decepcionante; las empresas que colaboraron fueron muy gene­rosas, y muchos niños se llevaron a casa grandes premios como: cami­setas del Real Madrid firmadas por sus jugadores, palas de paddle, ba­lones, y un largo etcétera.

Al terminar los más agraciados pudieron disfrutar de sus premios; los demás tuvieron la oportunidad de hacer deporte ayudando a los más pobres, que es el fin que todos hemos buscado este día. Los gana­dores de la competición recibieron sus copas y medallas, como algo simbólico, porque realmente fue un día en el que ganamos todos.

Nos gustaría dar las gracias a to­dos los que acudieron ese domin­go y que hicieron posible que este Torneo Solidario saliese adelante. Es una alegría que haya tantos profe­sores, alumnos y familias contribu­yendo con su tiempo e ilusión en torneos y concursos para ayudar a los demás. Todo esto, no hubiera salido tan bien sin la aportación de empresas y la ilusión por ayudar al proyecto que llevaremos a cabo en Costa de Marfil y San Petersburgo.

Juan Gallud (1º Bachillerato)

El día del Deporte Solidario que hemos tenido este año ha sido in­olvidable. Los alumnos de la Sec­ción Tercera nos juntamos en el Colegio para ayudar a gente que lo necesita. Y lo mejor de todo: ha­ciendo deporte. El precio de la ins­cripción era simbólica y merecía la pena.

Disfrutamos de un reñido torneo de fútbol y baloncesto, y además colaboramos con nuestros proyec­tos solidarios. Una cosa quedó cla­ra: hacer deporte ayudando a gente que no conoces, puede ser muy divertido.

Muchos padres nos acompaña­ron. Para aquellos que no tenían partidos que disputar, o en los que animar, había un gran puesto de bebidas dónde refrescarse y con­seguir papeletas para la gran rifa: camisetas del Real Madrid, toallas, gorras, mochilas,…

Y para hacer más divertida la es­pera estaba la atracción de las chi­lenas, donde todos participamos (unos mejor que otros) para poner a prueba a D.Rafa Martínez-Eche­varría y conseguir marcar los goles con los que siempre hemos soña­do. Solidaridad, alegría, deporte y familia. No podíamos hacer nada mejor por colaborar en los Campos de trabajo que algún día nosotros realizaremos.

Beltrán Bolivar (6º Primaria)

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Desayuno solidario febrero 2013

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Es el 10 de febrero de 2013. A la hora que se lleva a cabo la actividad, hace bastan­te frío en la ciudad. Por eso im­presiona que las personas con las que pasaremos la mañana, se encuentren durmiendo a la in­temperie entre cartones. Cuando comienza la actividad empeza­mos un poco cortados, pues mu­chos de nosotros nunca habíamos hecho algo de estas dimensones. Digamos que nos da un poco de pereza. Pero cuando entras en materia, todo cambia, la visión y respuesta de los mendigos te ha­ce recapacitar. Lo primero es distribuirnos los alimentos y el recorrido que rea­lizaremos. Esta actividad nos ense­ña a convivir de alguna manera con esas personas y a servir con nuestra ayuda. Cuando hablas con ellos, la opinión te cambia completamen­te. Entras en detalle de su situación y se sienten escuchados. Te cuentan todo tipo de cosas, pero todas ellas acaban de la forma más trágica: ver pasar su vida durmiendo en la calle.

Cuando acabamos el reparto de los desayunos, nos reunimos todos los voluntarios para compartir la ex­periencia con los otros chicos que la realizan. Todos coincidimos en lo mismo: esta experiencia hay que re­petirla. Ayudar a las personas que vemos a diario en la calle es algo más que una actividad para pasar el sábado.

Rafael González de Canales, 6º de Primaria

Los desayunos solidarios organi­zados por el Colegio me han parecido una actividad muy in­teresante. Acompañados por al­gún padre, íbamos por las calles de Madrid ofreciendo desayuno a indigentes. La mayoría de las personas se encontraban en por­tales, iglesias o cajeros, en cual­quier sitio donde pudiesen estar resguardados del frío. Además, aprovechábamos ese momen­to para entablar conversación con ellos y hacerles pasar un rato agradable.

Ha sido una experiencia muy buena porque hemos ayudado a mucha gente de la calle a olvidar sus preocupaciones. Me ha servi­do muchísimo para darme cuen­ta de que, en el fondo, soy un privilegiado porque tengo de to­do y me sobran muchas cosas.

Jaime Sáez de Tejada, 1º de ESO

El domingo 10 de febrero llega­mos al Club Neveros a las diez de la mañana y nos pusieron un video de introducción sobre có­mo tratar con aquellas personas que necesitan ayuda. Nos dieron las direcciones dónde podíamos encontrarnos con los pobres. La mayoría de ellos eran inmigrantes provenientes de Rumanía, Estam­bul, Arabia, etc. El primero fue un rumano, al que dimos café, galle­tas y otros alimentos. El hombre tenía cuatro hijos en su país. Nos contó que enviaba el dinero que tenía a sus hijos y su mujer. El se­gundo hombre era búlgaro, y en cambio tenía tres hijos y no sabía español. El pobre nos contó que tenía mucho frío y que las noches las pasaba mal debido al viento y la lluvia. Y así, con tres, cuatro, cinco…

Como conclusión para remarcar con esta actividad, todos pensába­mos que en sus países tienen una situación cómoda y viven bien, pe­ro nos equivocamos. Allí la gente se muere de hambre, por eso, les sienta bien una pequeña compa­ñía y una conversación de 15 mi­nutos de charla acompañado por un café caliente.

En mi opinión, creo que ese ra­to de Desayu­no Solidario con gente ne­cesitada es un momento es­tupendo. Al no tener nada es­tán más alegres cuando se ofre­ce compañía e interés por ellos. Lo recomiendo vi­vamente. Gracias.

Jorge Ruiz-Tagle, 6º de Primaria

Aunque la finalidad sea la mis­ma, cambia bastante que seamos los chicos de doce años los que nos acercamos a ofrecer el de­sayuno caliente a los mendigos de la calle, y no sean ellos los que se acercan a los comedores sociales a recibirlo. Este tipo de voluntariado no sólo aporta beneficios al pobre que pasa frio en la calle, más bien somos los voluntarios que nos he­mos acercado, los primeros be­neficiados de esta activi­dad.

La sen­sación con la que re­gresas a casa después de hacer compañía a pie de calle (que en realidad es el ho­gar de estas personas), es impresionante. Sabes que has ayudado a mucha gente sin ha­cer esfuerzo, y que merece la pe­na ocupar una simple mañana en algo tan sencillo como dar calor a los inmigrantes que duermen y pa­san frio tirados entre cartones

Rafa Torre de Silva, 6º de Primaria


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Visita a un Centro de día para ancianos

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Durante este curso, los alumnos de 1º de ESO estamos yendo a visitar a personas mayores que están en un centro de día. Vamos todos los viernes por la mañana, en grupos de 10 alumnos, y estamos unos cuarenta y cinco minutos aproximadamente, acompañando a los ancianos, dándoles conversación y jugando con ellos a algún juego de mesa como las damas o el ajedrez. La verdad es que se ve que los ancianos se lo pasan en grande con nosotros…y, para qué negarlo, nosotros con ellos.

Enrique Álvarez de Toledo 1º ESO A

Os quería contar mi experiencia sobre la visita que hice a un centro de día de la tercera edad, junto con otros compañeros de mi curso, con el objetivo de hacer un poco de compañía a las personas mayores que allí estaban. Ha sido una actividad positiva para mí y me lo he pasado muy bien con ellos. Ojalá ellos también hayan disfrutado con nuestra presencia. Cuando estás con ellos, se mezclan unos sentimientos dentro de ti muy curiosos y difíciles de definir, ya que por una parte sientes lástima y por otra, una gran alegría. A mí me pareció que estas personas mayores están tan necesitadas de cariño y compañía que agradecían cualquier pequeño detalle que tuvieses, ya fuese una sonrisa, un rato para escucharles… Algo que aparentemente no cuesta nada y que, sin embargo, tiene mucho valor para ellos. Me gustaría pediros a todos los que leáis este artículo que os esmeréis en tratar muy bien a vuestros abuelos, porque lo merecen y lo necesitan. También me gustaría animaros a todos a que visitéis estos centros de día, por el beneficio que podemos proporcionar a nuestros mayores y por el bien personal que supone a cada uno de nosotros el renunciar a nuestro tiempo de ocio por dedicárselo a quien lo necesita. Realmente a mí me ha hecho reflexionar y me he sentido muy bien tras hacer esta visita que, sin duda, repetiré.

Alfonso Iglesias de Ruz 1ºESO A

Desayunos Solidarios diciembre 2010

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Los desayunos solidarios organizados por el colegio Retamar me han parecido una actividad muy interesante. La actividad consistía en que padre e hijo iban por las calles de Madrid ofreciendo desayuno a indigentes de las calles. La mayoría se encontraban en las iglesias, en portales o en cualquier sitio en el que pudiesen estar resguardados del frío. Además, aprovechábamos ese momento para entablar conversación con ellos y hacerles pasar un rato agradable Fue una experiencia muy buena porque ayudamos a mucha gente de la calle a olvidar sus preocupaciones. Me ha servido muchísimo para darme cuenta de que, en el fondo, soy un privilegiado porque tengo de todo y me sobran muchas cosas.

José Carlos González Jiménez 1º E.S.O A

El principio de nuestro desayuno empezó en el club Neveros. Aunque llegamos 10 minutos tarde, no había empezado así que nos explicaron la actividad un poco y nos dijeron que hiciéramos los grupos. Yo me fui con mi padre, Javier González y su familia. Debíamos ir por Gran Vía, pero nos dimos un largo rodeo por los alrededores. (Más bien no dimos casi un paso por Gran Vía). Javi y yo queríamos ir por todas las calles pero había dos calles que los padres no querían que fuéramos, una se llamaba Ballesta. El menú estaba compuesto por algunos bollos, mantecados y napolitanas. Y para beber teníamos leche, café y café con leche. El primer pobre al que dimos de comer fue sin tener que salir del coche: se nos cruzó en el semáforo y, como no, le ofrecimos café y bollería. A mí el que más amigable me pareció fue un señor que venía de Córdoba y nos dijo que él ayudaba a los demás pobres de alrededor. Por ejemplo nos dijo que el día anterior había recaudado 11 euros y que se los había gastado en mortadela y pan para hacer bocatas y repartirlos. Eso a mí me pareció un claro ejemplo de generosidad. Luego nos encontramos con un señor que no entendíamos ni una palabra. Y en una ocasión, cuando llegamos la señora estaba llorando. No me atreví a preguntarle por qué, así que eso seguirá siendo un misterio.

Santiago Baltar Cerero 6º Primaria C

 Hasta diciembre del año pasado yo no sabía lo que era vivir mal. Por lo menos no hasta que fui a mi primer desayuno solidario. Consiste en ir con café y bollos o galletas a ofrecer un desayuno caliente a los sin-techo. Lo que aprecian más es la compañía y conversación, la oportunidad de que expresen sus sentimientos. El desayuno solidario tiene también su técnica pues si nos acercamos mucha gente a la vez a veces se asustan (están sometidos a acosos de bandas criminales). También se debe pensar antes de abandonar el punto de partida adónde va a ir cada grupo para no estar todos en la misma zona y así poder estar con más sin-techo. Lo de dar cuantos más desayunos mejor, en mi primera experiencia provocó una especie de competición absurda, pues vale más estar media hora con un necesitado que un minuto con cincuenta. Mi experiencia de este año fue la siguiente: llegamos temprano al club Argüelles donde ya había algunas familias esperando. Cuando ya parecía que no iban a llegar más familias nos pusieron un vídeo donde se explicaba cuál era el fin de los desayunos solidarios. Después repartieron azúcar, galletas, café, etc. para que diéramos. Mi padre, mi hermano y yo, junto con otras dos familias más, estuvimos en la Cuesta de la Vega y en la Plaza de España, donde casi todos nos lo agradecían y nos contaban cómo habían llegado a esa situación. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un alemán al que ya habíamos dado un desayuno el año pasado. Al terminar la mañana volvimos a Argüelles e intercambiamos anécdotas e historias que nos habían ido contando a lo largo de la mañana. Es una gran oportunidad para conocer cómo viven algunas personas y ayuda a descubrir todos los dones que Dios nos ha aportado, no sólo espiritualmente si no también en el sentido material. Es una experiencia única para ver la vida desde el otro lado y merece la pena ir cuantas veces se pueda y espero veros el año que viene recorriendo las calles de Madrid en busca de personas a las que acompañar.

Víctor Torre de Silva Valera 1º ESO C

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El Domingo día 12 de diciembre de 2010 mi padre y yo nos apuntamos al Desayuno Solidario por las calles de Madrid organizado por el club Argüelles. Durante dos horas y media recorrimos los alrededores del Templo de Debod, La Plaza de Oriente, el Viaducto de Segovia y la Cuesta de la Vega. Hablamos con los pobres, dimos café y bollos a 15 personas de 10 nacionalidades distintas de Europa, África, Asia y América. Todos nos dieron las gracias y nos contaron algo de su vida y algunos, cómo habían llegado a terminar durmiendo en la calle. Otros me sonreían y me decían: “¡Qué bien que vayas con tu padre y veas nuestra situación para que aprendas de ella!” El año que viene, si Dios quiere, repetiré esta experiencia con mi padre. Os animo a que algún año viváis esta experiencia pues nos ayuda a darnos cuenta de la suerte que tenemos porque no nos falta de nada.

Pedro Johansson Dinesen 6º Primaria D