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Una experiencia única y… repetible

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Los viernes, los alumnos de 3º de ESO realizamos una activi­dad solidaria que consiste en visitar el Centro de día San Carlos. A él asisten personas discapacitadas cuyo coeficiente intelectual es infe­rior a 60 y que padecen ceguera.

Al llegar, quisieron que nos pu­siéramos en su lugar y nos hicieron una prueba auditiva. Nos dividie­ron por equipos y, tapándonos los ojos, teníamos que adivinar el or­den en el que habían hecho sonar cuatro campanas, marcadas con colores. Gonzalo lo hizo genial, a los demás no se nos dio muy bien… También nos enseñaron una máquina para escribir textos en braille y nos explicaron cómo utilizarla. La máquina disponía de seis teclas y, dependiendo del or­den en el que las pulsases, escribía la letra correspondiente. También nos mostraron unos juguetes con los que aprendían las figuras de los coches, camiones y animales para poder reconocerlos luego en la vi­da real.

Después de esto, fuimos a ver a las personas con las que íbamos a pasar la mañana. Al principio, que­damos muy impresionados al ver su forma de actuar. Sin embargo, luego fuimos a pasear con ellos y estuvimos muy a gusto. Estuvimos charlando con ellos por el recinto. Unos cuantos de nosotros estu­vimos con un señor que se llama Carlos, de unos cuarenta y cinco años aproximadamente. Nos estu­vo contando los horarios del cen­tro de día, qué hacían y tam­bién que ha­bían hecho una excursión a Val­verde. Nos es­tuvo contando también re­cuerdos suyos, pero lo que más nos impresionó es que sabía calcular en qué día de la semana había caído cualquier fecha. Lo comprobábamos y ¡siem­pre acertaba!

También conocimos a Fernan­do, el hermano pequeño de Car­los. Se despidió de nosotros dando saltos de alegría. Una mujer, Isa­bel, nos contó que no le gustaba mucho el ruido, por lo que se iba a una habitación aparte para po­der estar más tranquila. “Le gusta­ba mucho hablar con nosotros”Nos impactó muchísimo ver cómo co­nocía la casa entera y su entorno sin poder ver absolutamente na­da. También nos contaron que otra de las personas del centro, sin ayuda de nadie, colocó todos los adornos de Navidad de la residen­cia. Juan era otro de los asistentes al centro de día y cuando fuimos a pasear con él era él quien, sin ver, nos guiaba por todo el recinto.

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Para la mayoría de nosotros, era la primera vez que visitábamos un centro así. De hecho, muchos no sabíamos que estos centros exis­tían. Ha sido una experiencia úni­ca e inolvidable. Nos hemos dado cuenta de la suerte que tenemos y de todo lo que podemos disfru­tar, pero también cómo ellos pue­den disfrutar y ser felices. También nos sorprendieron los terapeutas y voluntarios, que dan su vida y tra­bajan por y para ellos, siempre con una sonrisa en la cara. Nos encan­taría poder volver, porque ha sido una experiencia impresionante. Para nosotros fue increíble poder vivir en su mundo, que es el mis­mo que el nuestro al fin y al cabo, durante una mañana.

Gonzalo Beamonte, José María Martín, Alfonso Sánchez, José Luis Castedo y Jacobo Paunero, 3º ESO

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Campaña de Navidad 2012/2013

n2El día 20 de diciembre de 2012 algunos alumnos del Colegio salimos a repartir en 4 furgonetas los alimen­tos y mantas que las familias de Retamar habían aportado a la campaña de Navidad. Es bueno no olvidar lo afortunados que somos de poder celebrar la Navidad en un hogar y con comida abundante, ya que hubo personas que durmieron en la calle durante las fiestas. Por ello se agradece la ingente canti­dad de alimentos y objetos de todo tipo que trajeron las familias de Re­tamar, que pudimos repartir en di­ferentes lugares.

Juan Camprubí, 2ºESO

En muchas ocasiones hemos oí­do hablar de lo importante que es ser solidario, algunas veces nos llegaron a convencer e incluso ayu­damos a estas personas necesitadas con un par de monedas de nues­tro bolsillo, pero lo hicimos por no enfadar mucho a nuestra concien­cia. Una vez que tratas a estas per­sonas de cerca, los motivos por los que ayudas no se limitan exclusi­vamente a la conciencia. Lo que quiero decir, es que aunque oiga­mos siempre la misma charla, las palabras nunca serán suficientes pa­ra entender lo que de verdad signi­fica solidaridad.

Hemos ido un grupo de alum­nos del Colegio a la parroquia de San Sebastián de los Reyes a repar­tir los alimentos recolectados en la Campaña de Navidad. Este año ha sido todo un éxito y hemos tenido que acompañar a muchas perso­nas a casa porque no podían cargar con todo. La mayoría de ellas te­nían familias con muchos hijos, es­tando los padres en paro y con un sueldo que a penas cubría la comi­da del día a día, por no mencionar los problemas con la calefacción y la luz,…

Ante estas condiciones de vida tan difíciles que tienen que aguan­tar, era impresionante la sonrisa que llevaban en la cara estas per­sonas. Porque con pequeños esfuer­zos tuyos y míos, estamos haciendo una cosa muy grande: sacar a mu­chas familias adelante y hacerles muy felices. No os imagináis lo agradecidos que están estas perso­nas a nuestro Colegio, a cada uno de nosotros.

Al ver y tratar a esta gente en pri­mera persona hemos visto lo privi­legiados que somos y la suerte que tenemos. Esta suerte “el Jefe” la reparte como quiere, y tenemos que estar siempre muy agradecidos. Nos hemos dado cuenta de que, ade­más de dar gracias a Dios por jus­ticia, deberíamos compartir los bienes y saber poner nuestros talen­tos y nuestro tiempo a disposición de los más necesitados. Después de este día de repartos hemos llegado a la conclusión de que es verdad lo que dicen, da más felicidad dar que recibir.

Rafael Ibáñez del Pino, 1º Bachillerato

E sta mañana hemos ido unos cuantos compañeros a una pa­rroquia en San Sebastián de los Reyes, para repartir comida entre los necesitados, y acompañarles a llevarla a sus casas.

A mí me tocó ayudar a Isabel, y como su casa estaba un poco lejos, escuché con emoción su historia: re­sulta que en su familia son 15 hermanos. Cuando ella tenía 3 años, el abandono de su padre obligó a su madre a meterlos en un interna­do. Fue allí donde se crió. Actual­mente, vive sola en un piso. Está divorciada, ya que su ex-marido tie­ne una orden de alejamiento por maltratarla a ella y a sus cinco hijos, que viven fuera de casa, por culpa de este suceso.

Conforme me iba contando, se le veía en los ojos una tristeza que soy incapaz de explicar. Sin embar­go, la fuerza con la que soportaba sus palabras, me impactó todavía más. Llegamos a casa, e Isabel nos abrazó agradeciéndonos, lo que aparentemente a nosotros nos pa­recía una tontería. La sensación de saber lo feliz que esta mujer era por este acto, tampoco se puede medir con palabras. ¡Y todo por una sim­ple cesta de comida!

Poco después comentaba con un amigo, lo que podemos lle­gar a sufrir porque nos deje la no­via, por ejemplo, sin darnos cuenta de lo que daría Isabel por gozar de cualquiera de las comodidades que tengo yo. Comodidades que, a cau­sa de estar tan mal acostumbrado, veo normales. Y si algo he aprendi­do hoy, es que las cosas se valoran cuando no se tienen.

Jacobo Vázquez MEC, 1º Bachillerato

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Deporte solidario, abril de 2011

DS5El domingo 10 de abril del 2011 se llevó a cabo la IV edición del torneo de Deporte Solidario. No hay mejor manera de llamarlo pues resultó, sin duda, un día lleno de diversión y alegría, aunque muchos tuvieran que sufrir alguna derrota. Por encima de todo estuvo presente el deseo de ayudar a los demás. Un año más, los alumnos de 5º y 6º de Primaria y 1º de ESO, destaparon su lado más solidario. Para ello se inscribieron en la competición y lucharon por conseguir su premio.

No sólo esos alumnos fueron solidarios; también había alumnos de 2º, 3º y 4º de ESO, y 1º de Bachillerato, desempeñando la función de “camareros” y árbitros. Pero para que todo esto se realizara sin imprevistos, también había profesores como don David, don Rafa, don Enrique, don Eugenio y el personal de mantenimiento.

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Había 415 alumnos de la sección III y 40 voluntarios de 4º de ESO y 1º de Bachillerato ayudando a que todo saliese como cabía esperar; también contamos con la presencia de muchísimos padres, que, como siempre, estaban apoyando a sus hijos en la competición deportiva.

Eran ya las 9’30, la temperatura era excelente y el Oratorio del Colegio estaba lleno. Comenzaba la Santa Misa, mientras profesores y alumnos ultimaban los preparativos. Luego una avalancha de personas se dirigió hacia el parking de la entrada delantera. Allí, cada equipo, miraba los horarios de sus partidos e iban a sus correspondientes campos para comenzar. Nosotros, los camareros, nos pusimos nuestros polos y comenzamos organizando el suministro de las bebidas. Al principio, todo parecía muy tranquilo, pero cuando pitaban el final de un partido, todos los chavales se dirigían a la barra para beber y para llevarse su correspondiente papeleta de la rifa. Las papeletas se vendían muy rápido.

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Todo marchaba a la perfección. Iban a comenzar las semifinales, pero para dar un descanso a los jugadores, don Eugenio se dispuso a comenzar la rifa. Empezaron a salir premios y la gente, muy ilusionada, seguía comprando papeletas. En torno a las dos menos cuarto ya se habían vendido todas las papeletas y todavía faltaba la segunda parte de la rifa. El día resultó un gran éxito; en la barra no dejamos de vender papeletas, —llegamos a vender mil trescientas papeletas—. Creo que, de los cuatro años que llevo detrás de la barra nunca hemos vendido tanto. En total recaudamos alrededor de cuatro mil euros, una suma nada despreciable en los tiempos que corren. Cabe destacar que la rifa no fue decepcionante; las empresas que colaboraron (Telefónica, Orange, etc.) fueron muy generosas, y muchos niños tuvieron la suerte de poder llevarse a casa premios como: televisiones de pantalla plana, modernas gafas spacevision, relojes de última generación, MP4, etc. Al terminar los más agraciados pudieron disfrutar de sus premios; los demás, se “conformaron“ con haber ayudado a los más pobres (que es lo realmente importante). Los ganadores de la competición recibieron sus copas, sus medallas y una bolsa con todo tipo de objetos para el deporte.

De verdad que nos gustaría dar las gracias a todos los que acudieron ese domingo y que hicieron posible que este Torneo Solidario saliese adelante. Es una alegría que haya tantos profesores y alumnos contribuyendo con su tiempo e ilusión en torneos y concursos para ayudar a los demás. Todo esto, no se podría haber realizado sin la inestimable ayuda de empresas como Movistar, Orange, Mercedes-Benz, Real Madrid C. F., Décimas, i-Joy, y muchas otras que han participado.

Eduardo Rodrigo y Fernando Álvarez de Toledo (4º E.S.O.)

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El día 10 de abril de 2011 fue inolvidable. Los alumnos de la Sección Tercera nos reunimos en el Colegio con motivo del Deporte Solidario. El precio de la inscripción valía la pena. No solo pudimos disfrutar de un apasionante torneo de fútbol y baloncesto, sino que además colaborábamos con nuestros proyectos solidarios de Jerusalén, Sudáfrica y Costa de Marfil.

Una cosa quedó clara: ser solidario no es aburrido. Muchas familias nos acompañaron aquella mañana. Para aquellos que no tenían partidos que disputar, o en los que animar, había un gran puesto de bebidas dónde refrescarse y conseguir papeletas para la gran rifa: camisetas, toallas, gorras, mochilas… ¡y hasta una tele! Los nervios crecían cuando se acercaban los premios grandes.

Y para hacer más agradable y divertida la espera estaba el “Chilenódromo” en el que algunos probaban suerte para parecerse a sus ídolos en los remates más complicados e inimaginables. Deporte, solidaridad, familia, buen tiempo… No se nos ocurre una mejor forma de pasar un día de fiesta.

Ignacio González Zatarain y Miguel Junguito Bravo (5º Primaria)

 

 

Desayunos Solidarios diciembre 2010

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Los desayunos solidarios organizados por el colegio Retamar me han parecido una actividad muy interesante. La actividad consistía en que padre e hijo iban por las calles de Madrid ofreciendo desayuno a indigentes de las calles. La mayoría se encontraban en las iglesias, en portales o en cualquier sitio en el que pudiesen estar resguardados del frío. Además, aprovechábamos ese momento para entablar conversación con ellos y hacerles pasar un rato agradable Fue una experiencia muy buena porque ayudamos a mucha gente de la calle a olvidar sus preocupaciones. Me ha servido muchísimo para darme cuenta de que, en el fondo, soy un privilegiado porque tengo de todo y me sobran muchas cosas.

José Carlos González Jiménez 1º E.S.O A

El principio de nuestro desayuno empezó en el club Neveros. Aunque llegamos 10 minutos tarde, no había empezado así que nos explicaron la actividad un poco y nos dijeron que hiciéramos los grupos. Yo me fui con mi padre, Javier González y su familia. Debíamos ir por Gran Vía, pero nos dimos un largo rodeo por los alrededores. (Más bien no dimos casi un paso por Gran Vía). Javi y yo queríamos ir por todas las calles pero había dos calles que los padres no querían que fuéramos, una se llamaba Ballesta. El menú estaba compuesto por algunos bollos, mantecados y napolitanas. Y para beber teníamos leche, café y café con leche. El primer pobre al que dimos de comer fue sin tener que salir del coche: se nos cruzó en el semáforo y, como no, le ofrecimos café y bollería. A mí el que más amigable me pareció fue un señor que venía de Córdoba y nos dijo que él ayudaba a los demás pobres de alrededor. Por ejemplo nos dijo que el día anterior había recaudado 11 euros y que se los había gastado en mortadela y pan para hacer bocatas y repartirlos. Eso a mí me pareció un claro ejemplo de generosidad. Luego nos encontramos con un señor que no entendíamos ni una palabra. Y en una ocasión, cuando llegamos la señora estaba llorando. No me atreví a preguntarle por qué, así que eso seguirá siendo un misterio.

Santiago Baltar Cerero 6º Primaria C

 Hasta diciembre del año pasado yo no sabía lo que era vivir mal. Por lo menos no hasta que fui a mi primer desayuno solidario. Consiste en ir con café y bollos o galletas a ofrecer un desayuno caliente a los sin-techo. Lo que aprecian más es la compañía y conversación, la oportunidad de que expresen sus sentimientos. El desayuno solidario tiene también su técnica pues si nos acercamos mucha gente a la vez a veces se asustan (están sometidos a acosos de bandas criminales). También se debe pensar antes de abandonar el punto de partida adónde va a ir cada grupo para no estar todos en la misma zona y así poder estar con más sin-techo. Lo de dar cuantos más desayunos mejor, en mi primera experiencia provocó una especie de competición absurda, pues vale más estar media hora con un necesitado que un minuto con cincuenta. Mi experiencia de este año fue la siguiente: llegamos temprano al club Argüelles donde ya había algunas familias esperando. Cuando ya parecía que no iban a llegar más familias nos pusieron un vídeo donde se explicaba cuál era el fin de los desayunos solidarios. Después repartieron azúcar, galletas, café, etc. para que diéramos. Mi padre, mi hermano y yo, junto con otras dos familias más, estuvimos en la Cuesta de la Vega y en la Plaza de España, donde casi todos nos lo agradecían y nos contaban cómo habían llegado a esa situación. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un alemán al que ya habíamos dado un desayuno el año pasado. Al terminar la mañana volvimos a Argüelles e intercambiamos anécdotas e historias que nos habían ido contando a lo largo de la mañana. Es una gran oportunidad para conocer cómo viven algunas personas y ayuda a descubrir todos los dones que Dios nos ha aportado, no sólo espiritualmente si no también en el sentido material. Es una experiencia única para ver la vida desde el otro lado y merece la pena ir cuantas veces se pueda y espero veros el año que viene recorriendo las calles de Madrid en busca de personas a las que acompañar.

Víctor Torre de Silva Valera 1º ESO C

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El Domingo día 12 de diciembre de 2010 mi padre y yo nos apuntamos al Desayuno Solidario por las calles de Madrid organizado por el club Argüelles. Durante dos horas y media recorrimos los alrededores del Templo de Debod, La Plaza de Oriente, el Viaducto de Segovia y la Cuesta de la Vega. Hablamos con los pobres, dimos café y bollos a 15 personas de 10 nacionalidades distintas de Europa, África, Asia y América. Todos nos dieron las gracias y nos contaron algo de su vida y algunos, cómo habían llegado a terminar durmiendo en la calle. Otros me sonreían y me decían: “¡Qué bien que vayas con tu padre y veas nuestra situación para que aprendas de ella!” El año que viene, si Dios quiere, repetiré esta experiencia con mi padre. Os animo a que algún año viváis esta experiencia pues nos ayuda a darnos cuenta de la suerte que tenemos porque no nos falta de nada.

Pedro Johansson Dinesen 6º Primaria D

Campaña de Navidad 2010

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Querida familia: Como otros años, al acercarse las fiestas de Navidad, nos dirigimos a ustedes para explicarles la Campaña Solidaria Navideña que impulsaremos desde el Colegio, y animarles a participar con toda su ilusión y generosidad.

Continuaremos apoyando la tarea que se realiza, desde la parroquia madrileña de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), calle Senda del Infante 22, Madrid, con personas desfavorecidas (inmigrantes, familias que viven en chabolas, programa Red Madre para madres solteras, etc.), que no disponen de los medios para poder tener algún “extra” en Navidad.

Este año, también apoyaremos el Centro para Ancianos Pobres, que las Hermanitas de los Pobres, mantienen en Los Molinos (Virgen del Espino, 1. 28460-Los Molinos). Desde el Colegio, con la colaboración de todos, les queremos llevar nuestro aliento y cariño, y algunos medios materiales para que también ellos celebren el Nacimiento de Jesús.

La Campaña consiste en entregar a estos dos centros, para que lo distribuyan entre esas personas necesitadas, alimentos no perecederos (para los ancianos enfermos vendría bien: aceite de girasol, leche, café, infusiones, sopas preparadas, conservas, galletas y papel higiénico), dulces navideños y mantas. Les agradeceríamos que, entre los días 9 y 16 de diciembre, cada alumno traiga al Colegio lo que en la familia se haya decidido aportar. Como siempre, les sugerimos que esa aportación sea fruto, al menos en parte, de privarse de algo para darlo a los demás. Les damos las gracias, en nombre de esas personas, por su generosidad que el Niño Dios pagará con creces.