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Nuestro amigo Adrián

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En una entrada anterior ya explicamos el caso de nuestro amigo Adrián, y como los alumnos de los Ciclos de FP hemos hecho las pasadas navidades una colecta para ayudarle a adaptar su furgoneta.

El miércoles 26 de febrero de 2014, una comisión encabezada por el pro­fesor D. Ciro Medina y los alum­nos Marcos Soriano y Alonso Pita da Veiga, viajaron hasta la casa de Adrián en Corral de Almaguer (Toledo), para conocerle y hacer­le entrega personalmente de la re­caudación realizada entre los alumnos de los Ciclos de FP.

Al llegar, Adrián nos recibió en su casa con una sonrisa y la timidez propia de un niño de su edad, ha­ciendo uso de unas prótesis especia­les para sus extremidades inferiores. Muy pronto conectó con nosotros y nos demostró que, a pesar de su discapacidad, es un niño muy in­quieto, activo y alegre. Pidió a su madre que le retirara las prótesis y le pusieron un pantalón especial. A partir de aquí Adrián se desenvolvió por la sala con gran soltura de movi­miento y una coordinación que nos sorprendió. Su mascota, un perrito llamado Dumbo, le acompañaba y “soportaba” con complicidad todas sus muestras de afecto.

Nos mostró su espíritu infantil sacándonos juguetes, entre ellos una moto sobre la cual nos hizo demostraciones de gran equili­brio y coordinación. Su madre, Ro­sa, y su tío Paco, que fue nuestro guía desde Madrid hasta su casa, nos contaron toda la historia de Adrián, las diversas operaciones que ha soportado, las dificultades de desplazamiento en una casa de dos plantas, que ha ido supe­rando gracias a la ayuda desinte­resada de instituciones, empresas y particulares. Concretamente, una empresa le regaló un sistema de salva escaleras.

También nos contó que es ami­go de personalidades como la In­fanta Dña. Elena y la periodista Irene Villa, muy identificada con él por su falta de extremidades inferio­res a consecuencia de un atentado.

Adrian nos agradeció la visi­ta dedicándonos un dibujo para el Colegio, que realizó con trazos muy precisos, juntando los dos mu­ñoncitos de sus recortados brazos. Como podéis ver debajo de estas líneas, dibujó un paisaje muy boni­to alumbrado por un sol sonriente. Posteriormente lo coloreó con una precisión asombrosa, sin salirse de los contornos, y le puso una frase de agradecimiento.

El tiempo que estuvimos en ca­sa de Adrián pasó muy rápido, te­níamos que volver a Retamar, pues teníamos clase por la tarde. Nues­tra partida fue el único momento en que notamos que Adrian se pu­so un poco triste. Para nosotros fue una experiencia muy emotiva que nos replantea muchos las nimieda­des de las cuales solemos quejar­nos. Estábamos ante una personita que nos daba una lección de áni­mo y de superación.

Adrián nos ha invitado a que volvamos a visitarle cuando quera­mos, que vayamos con más alum­nos, y que inclusive nos hará una barbacoa si vamos un fin de sema­na con más tiempo. Adrián, ten por seguro que iremos.

Marcos Soriano y Alonso Pita da Veiga, Alumnos de los Ciclos de FP

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Los alumnos de FP se vuelcan con Adrián

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Adrián es un niño de 8 años al que tuvieron que amputar sus piernas y brazos en el 2008, cuan­do solo tenía 2 años, por culpa de una enfermedad muy grave: me­ningitis meningocócica.

A esta penosa circunstancia hay que sumarle que Adrián tiene un hermano con un 33% de discapaci­dad psíquica. Ambos hermanos de­penden totalmente de su familia, que no se encuentra en una situa­ción ni mucho menos desahogada. La madre no puede tener un em­pleo remunerado dado que debe cuidar a sus hijos. Por su parte, el padre se encuentra actualmente in­merso en un ERE, declarado por la empresa en la que trabaja.

La familia necesitaba urgente­mente dinero para adaptar su fur­goneta, a fin de que Adrián pueda desplazarse con su silla de ruedas. La familia, se puso en contacto an­tes de Navidad con la sección de Formación Profesional de Retamar, entre otras instituciones, para pedir su ayuda.

Ante este llamamiento, los alumnos y profesores volcaron sus esfuerzos en recolectar el máximo dinero posible. Finalmente, en­tre todos se pudo recopilar algo más de 600 euros. Cantidad que ha colaborado decisivamente en que la silla de ruedas de Adrián se pueda instalar en la furgoneta de la familia.

En esta otra entrada podéis leer cómo fue la entrega de la recaudación, en su pueblo, Corral de Almoguer.

La Operación Kilo alegra la Navidad a familias necesitadas

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Cada año cuando se acerca la Navidad, la sección de Forma­ción Profesional de Retamar orga­niza la Operación Kilo. Durante esos días, alumnos y profesores do­nan bolsas de plástico repletas de alimentos no perecederos, como aceite, arroz, pasta, garbanzos, etc. El objetivo es ayudar a fami­lias necesitadas para que pasen una Navidad mejor, también en lo material.

No hace falta insistir mucho a los alumnos para que se solidari­cen con esta causa. La iniciativa es­tá tan arraigada en la Sección, que son los propios alumnos veteranos los que animan a sus nuevos com­pañeros a colaborar, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Todos los alimentos recopila­dos se van depositando en el des­pacho de D. Marco Polo Condés, director de la Formación Profesio­nal de Retamar. Según van pasan­do los días señalados para llevar a cabo esta Operación Kilo, se van apilando las bolsas de plástico. El espacio libre se va reduciendo po­co a poco, al tiempo que la ilu­sión de los alumnos y profesores va creciendo, conscientes de que llevarán un poco de esperanza a familias que carecen de ella. Final­mente, este año se han logrado re­coger aproximadamente 500 kilos de comida que han beneficiado a 22 familias.

Una vez los alumnos y profeso­res han donado los alimentos no perecederos, toca clasificarlos y, por último, entregarlos a las fami­lias agraciadas. Quizá este último sea el momento más emotivo pa­ra los alumnos, pues se encuen­tran cara a cara con la felicidad de unas personas que necesitan su ayuda.

Un grupo de alumnos, acom­pañados de D. Antonio Meléndez, salen muy temprano con una fur­goneta para repartir todos los ali­mentos a las catorce familias. La ruta es larga y fatigosa, pues hay que distribuir los productos en un solo día. Las familias reciben a los alumnos con inmensa alegría: be­sos, abrazos, fotos… Reacciones parecidas a las que demostraban los alumnos cuando eran niños y recibían con ilusión los regalos de los Reyes Magos.

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Nada llena tanto

Praderas1La idea de realizar voluntaria­do fue recibida con gran inte­rés por toda mi clase de FP. El objetivo era claro: dedicar un día a la semana a compartir nuestro tiempo con personas que lo necesitasen, tanto ancianos como discapacitados. Lo­gramos hacer en clase tres grupos que se repartirían entre tres lugares diferentes.

Mi grupo, compuesto por seis miembros, se decantó por la op­ción de la residencia de la tercera edad “Las Praderas”, situada en Po­zuelo de Alarcón. Todo comenzó como una rutina de ir a visitar a los ancianos los lunes, pero el segundo día ya les habíamos cogido un cari­ño especial, incluso cada uno tenía­mos nuestro “abuelito” propio.

Es increíble lo que estas perso­nas pueden dar. Ninguno de los días del voluntariado faltaron las partidas de ajedrez con don Ra­fael, las de la brisca con don Félix y don Hilario. Estoy convencido que hasta nosotros íbamos con más ganas que los residentes, aunque realmente se les veía felices cuan­do llegábamos, y poco tardaban en venir a saludarnos y a pedirnos una partida de cartas. También tu­vimos charlas muy interesantes con todos los ancianos, tratando temas de actualidad y jugando a las adi­vinanzas.

El trato que recibimos tanto de los trabajadores de la residencia como la de los propios residentes es realmente excepcional. No fal­tan por supuesto las risas, las bro­mas, las fotos, las conversaciones… Nuestro paso por “Las Praderas” po­dría definirse como “increíble”.

Por mi propia cuenta seguiré realizando labores de voluntaria­do siempre que esté en mi ma­no, y os animo a todos a que le dediquéis algún rato a las perso­nas que necesitan alguien que les ayude o, simplemente, necesitan que le escuchen. Nada llena tan­to a una persona como ayudar a los demás.

Alonso Pîta da Veiga, Grado Superior de FP Adm. y Finanzas

Campaña de Navidad en los Ciclos de FP 2012/2013

N4El pasado diciembre de 2012, tomamos en nuestra clase una nueva ini­ciativa: llevar la Navidad a todas las casas de Madrid. La idea fue bien acogida por la clase desde el pri­mer momento y cada uno aportó ideas para realizar la recogida de alimentos de la mejor forma. La idea definitiva era recolectar de ca­da individuo un importe y con el to­tal ir a un supermercado y comprar todos los alimentos. El resultado, un auténtico éxito.

A pesar de la crisis en la que nos encontramos, fue increíble la cola­boración de todas las clases, con­siguiendo paquetes de alimentos de primera necesidad (y algún ca­pricho), para quince familias des­favorecidas. Sin la ayuda de todos los miembros de los Ciclos Formati­vos del Colegio (alumnos y, por su­puesto, profesores) no hubiera sido posible.

Al día siguiente de terminar las clases acudí de nuevo a Retamar. Mi objetivo, empaquetar todos los alimentos para poder llevarlos a las familias que más lo necesitaban.

Tras tres horas de selección, se consiguió dividir todos los productos en quince paquetes diferentes pa­ra quince familias que realmente lo necesitaban. Don Antonio, cola­borador con el colegio y trabajador en voluntariado, aprovechó ese momento para comprar y llevar a una familia muy desfavorecida una nueva lavadora. Don Antonio cuen­ta cómo la cara de alegría de esa familia no se podía describir con pa­labras.

Terminados los preparativos, y tras una agradable comida en Re­tamar, llegó el momento de llevar los paquetes a las familias. Con la colaboración de otros dos compa­ñeros de clase, empezamos el viaje con los coches repletos de oportuni­dades para esas familias.

Comenzamos visitando el ba­rrio de Urgel, una zona víctima de la pobreza, y llevando a la prime­ra vivienda el primer paquete de alimentos. Nunca había visto tal alegría ante ningún regalo, sus ca­ras reflejaban un sincero agradeci­miento. Tras visitar el primer hogar fuimos siguiendo una ruta, visitan­do de casa en casa a todas las fa­milias y llevándoles la Navidad y la felici­dad a todos y, por en­cima de todo, una nueva oportunidad. Todos nos daban la mano, nos besaban y nos agradecían mil y una veces lo que está­bamos haciendo. Por supuesto, no faltaron las risas, las fotos ni las gratas conversaciones.

Tras lo que se pue­de considerar un duro día, el resultado final al llegar a casa, diez horas después de ha­ber salido, no pudo ser más gratificante y satisfactorio: ha­ber podido llevar la Navidad a quin­ce familias que lo están pasando mal. Sinceramente y de verdad ani­mo a todo aquel que tenga al al­cance de su mano la oportunidad de dedicarse a los demás que lo haga, pues no hay sensación más reconfortante que hacer feliz a los demás.

Espero realmente que ésta no haya sido la última vez que veo a estas familias, y si está en mi ma­no volveré a hacer lo necesario por ayudarlas. Siempre les llevaré en mi corazón.

Alonso Pîta da Veiga, Grado Superior de FP-Adm. y Finanzas

Unos Reyes Magos muy particulares

ImagenComo viene siendo costum­bre desde hace años en el Colegio, los alumnos de los Ciclos Formativos han reunido una ingente cantidad de alimentos con la denominada “Operación kilo” para ayudar en estas fechas a fa­milias más desfavorecidas.

Tras una mañana llena de es­fuerzo por dividir los alimentos de una forma justa, y adaptando las cantidades de comida a las necesi­dades de cada unidad familiar, seis jóvenes alumnos acudieron a las casas de estas cuatro familias para entregarles, con propósito navide­ño, cuatro cestas de Navidad re­pletas de alimentos y todavía más comida que no cabía dentro de las propias cestas. ¿Sus nombres? Alberto de Juana, Javier Gómez Mayoral, José Luis López-Seoane, Oscar Gómez Hernández, Roberto Bravo San Román y Ángel Raposo de Aragón, acompañados y dirigi­dos por un profesor de la sección: D. Antonio Menéndez.

Nuestros “Reyes Magos particu­lares” se encontraron con familias muy amables y muy agradecidas que aceptaron con alegría los ali­mentos y ayudas que les ofrecimos De hecho, una de las familias en particular, agradeció el gesto invi­tando a tomar pastas y café a los voluntarios. Aún quedaba mucho por hacer, pero no pudieron negar­se a recuperar energías con unas galletas rápidas y un merecido va­so de agua.

Ellos nos cuentan que ésta ha si­do una experiencia muy gratifican­te y enriquecedora, que repetirán encantados el año que viene y que sin duda, el calor y el afecto recibi­dos por parte de estas familias, el brillo en los ojos de los más peque­ños y los innumerables agradeci­mientos han hecho de estas fiestas unas felices y solidarias navidades.

Ángel Raposo, alumno del Ciclo Medio de FP

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Voluntariado Social en los Ciclos de Grado Medio

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VOLUNTARIADO EN LAGUNA y D. ORIONE

Desde el inicio de curso se planteó a los alumnos de Grado Medio de Gestión Em­presarial la realización de volun­tariado social en dos Instituciones muy importantes en su área de actuación. Se trata del Hogar don Orione, dedicado al cuidado de discapacitados psíquicos en grado muy severo y el Hospital Centro de Cuidados Laguna.

La tarea en don Orione consis­tía en sacar a pasear a los pacien­tes del Hogar que podían hacerlo por los alrededores o por la Casa de Campo. También había alum­nos que colaboraban en la Equi­noterapia, una actividad en la cual se trataba de acompañar a varios pacientes para controlar la interacción entre los animales y los usuarios.

Los residentes esperaban con ilusión a que llegara el jueves, pues era el día en el que los alum­nos del Colegio acudían a visitarles al hogar.

En el hospital Centro de Cuida­dos Laguna, se han realizado diver­sas actividades. Hemos puesto en marcha un taller de cine con pe­lículas españolas clásicas. Se han realizado actividades de acompa­ñamiento para enfermos que así lo necesitaran, o sa­lían a la terraza dónde se organizaban tertulias de ca­rácter informal. Por supues­to, la labor con los enfermos no suponía una sustitución del trabajo de los profesio­nales, que son los que nos indicaban las tareas a reali­zar. También hemos orga­nizado una biblioteca para pacientes y familiares que ya cuenta con 800 volúmenes. En Navidad se organizó un rastrillo be­néfico para recaudar fondos para el mantenimiento y bienestar de los pacientes. Es un trabajo duro, dado que te plantea el tema de la muer­te y la posibilidad del otro lado.