Visitar con la familia a una persona sola

Muchas veces no nos acordamos de las personas mayores que tanto bien han hecho por la sociedad y que ahora pueden sentirse muy solas y olvidadas. Por eso una actividad solidaria muy interesante es ir a visitar y acompañar un rato a esas personas.

En Navidad acompañé a mi madre, junto con mis hermanos, a visitar a Josefina. Tiene 94 años y no tiene familia. Creo que ella lo pasó muy bien contándonos repetidamente anécdotas de su infancia, porque lo que más necesitan estas personas es un rato de compañía y alguien que les escuche.

Para nosotros fue muy gratificante el ver que con tan poquito esfuerzo habíamos hecho feliz esa mañana a Josefina. Ella es una persona muy generosa, que siempre ha estado pendiente de los que le rodean y eso es un buen ejemplo para nosotros. Detrás de estas personas mayores que viven solas y olvidadas hay toda una vida y pueden enseñarnos muchas cosas.

Además nos sirvió para abrir los ojos y ver la realidad y los problemas que viven personas que tenemos cerca y, normalmente, a nuestra edad no somos conscientes de ello.

Javier e Íñigo Díaz de Rábago (2º D Y 2º E ESO)

 

 

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