Las visitas a la residencia Casablanca

Una de las actividades de solidaridad que hacemos en Retamar, todos los viernes, consiste en que ocho alumnos de 2º de E.S.O. vamos a una residencia de ancianos, para hacer, voluntariamente, una actividad en la que pasamos un buen rato con esas personas.

A nosotros nos entusiasma ir, pero cuando ves las caras de emoción de los ancianos por ver a jóvenes haciéndoles pasar buen rato, la sensación se convierte en increíble. Primero los saludamos y les damos un poco de conversación para conocerlos un poco. Algunos de ellos nos cuentan lo que hicieron de jóvenes, su profesión, su infancia… mientras nos han asignado a los alumnos a una mesa cada uno. Después ayudamos a organizar la actividad programada para ese día; dependiendo de esto se juega al bingo, se dibuja…

Durante la actividad se les ayuda: si es el bingo, les decimos algunos números que se les escapan. Mientras, nos preguntan sobre dónde vivimos, en qué colegio estudiamos, qué curso hacemos, si no estaríamos mejor en el colegio… A esto último nosotros les respondemos que no, que nos gusta ir a verles y así salimos del colegio un rato.

A nosotros nos encanta ir pero lo más chulo no es jugar al bingo ni dibujar, es estar con estas personas haciéndoles pasar un buen rato a ellos. También nosotros les hacemos preguntas, pero con más cuidado, como qué actividades hacen en la residencia y cuáles hacían de jóvenes. A los señores les preguntamos si les gusta el fútbol y de qué equipo son, a las mujeres si tienen nietos o si les gusta coser.

Miguel Gómez Martín-Crespo

 

Hace un par de semanas fui con unos compañeros a una residencia de mayores. La verdad es que al principio tenía un poco de miedo ya que nunca había estado en un lugar así, con personas mayores.

Cuando llegamos, alguien nos dijo que ayudáramos a varias personas a jugar al bingo. A mí me tocó estar con cuatro señoras que apenas podían hablar; una de ellas ni siquiera podía ver bien las fichas. Al empezar el juego no sabían dónde colocar las fichas, así que las ayudé. Al final, una de ellas ganó y me dio las gracias efusivamente.

Ayudar a las personas mayores te hace madurar y ser mejor persona, además de pasártelo bien.

Emilio Castro de Navasqüés

 

Yo también he ido a la residencia de ancianos. Allí encontramos mucha gente mayor y decidimos jugar al bingo con ellos. César y yo nos ofrecimos a ser los que “cantaban” los números y nos sentamos junto a una señora muy simpática que ganó dos veces seguidas.

Al finalizar nuestra actividad solidaria me sentí muy bien ya que ayudé a personas débiles a pasar  unos momentos felices y distraídos y me complace ser solidario con los demás.

Jaime Perán Montes-Jovellar

 

Cuando llegamos encontramos a unas señoras ancianas, muy simpáticas a las que saludamos en la entrada. Una vez dentro vimos unos cuantos residentes repartidos entre varias mesas; estaban esperando que llegáramos para jugar al bingo. Éramos ocho y dos se encargaban de dar al bombo para ver qué números salían; el resto estábamos repartidos por las mesas, ayudando a algunos ancianos.

Yo estuve con dos señoras y un hombre que estaban un poco lejos y les tenía que repetir los números para que oyeran bien. No ganaron nada pero fue una satisfacción hacer las cosas bien para que aquellas personas pasaran un rato agradable.

Santiago Pérez de Ascanio Fernández de Mesa

 

En la visita a la residencia de ancianos, a mí me tocó ayudar a una señora muy maja llamada María; sonreía todo el rato y eso me animaba mucho. Yo había ido allí con algunas reservas, pero aquella señora y todos, en general, me animaron y reconozco que lo pasé muy bien riéndome con algunos compañeros —Gonzalo Chiva y Andrés Sánchez de Ágreda—, que tenían que “cantar” los números del bingo… ¡33! ¡3! ¡3!

Me despedí de ellos con pena, pues me habían caído muy bien; me encantaría volver pronto otra vez.

Tomás Montilla García

 

En esta experiencia he crecido tanto moral como espiritualmente, porque me ha hecho ver los problemas de otras personas cuando a nuestra edad estamos pensando, casi siempre, en nosotros mismos y solo en nosotros mismos, sin tener en cuenta que otras personas lo están pasando mal y que hay que ocuparse de ellas. Hay muchas personas que viven abandonadas por sus hijos.

Yo siempre he pensado que,por muchas presiones y responsabilidades que tengamos, lo más importante es cuidar y ocuparse de la familia.

Fernando Alfaro Alonso-Lamberti

 

Un día fuimos a una residencia a visitar a unos ancianos que tenían algunos problemas de salud. Jugamos al bingo con ellos y les ayudamos a entretenerse todo el tiempo.

Me reconfortó mucho haber contribuido en esta actividad. En mi anterior colegio no hacíamos actividades como esta.

La verdad es que dieron un poco de pena algunas de estas personas y sentí que tenemos una gran necesidad de ayudar a las personas mayores pues cuando nosotros seamos ancianos también querremos que nos ayuden. Si tú ahora te preocupas por tus hijos, normalmente, tus hijos se preocuparán por ti. Por eso hay que ayudar a los demás, ya que te lo recompensarán ayudándote cuando lo necesites.

Creo que estas actividades resultan muy útiles.

Adrián de la Orden Andrino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s