Noticias del Campo de trabajo en Rusia 2014

CRÓNICA UNO: Hemos llegado a Pushkin

7 de julio, San Fermín. En Pamplona empieza la gran semana de fiestas en honor de su patrón. Nosotros hemos llegado bien a Pushkin y empezamos a aclimatarnos.

Esta mañana, tras despertarnos a eso de las 3, o simplemente no despertarnos, sino ponernos en marcha, nos hemos dirigido al aeropuerto, para tomar un vuelo con destino a Amsterdam. Esperábamos la recompensa de un buen desayuno en vuelo, pero hemos tenido que conformarnos con un sandwich y un café, que algunos han tomado a duras penas, víctimas de su sueño.
Durante la escala en la capital holandesa hemos asistido a la Santa Misa en una llamada “meditation room”. Finalmente hemos embarcado rumbo a San Petersburgo.
Al llegar,la primera sorpresa ha sido el buen tiempo. Esperábamos frío, pero nos ha recibido un calor casi sofocante, con mucha humedad. Bueno, en realidad quienes nos han recibido han sido don Alberto y los cuatro que llevan unos días en Rusia preparando todo, además de Jacob, estudiante ruso que nos ayuda estos días.
Una rápida visita a la iglesia en la que vamos a trabajar y una motivadora charla de don Pablo, antes de dirigirnos a nuestros alojamientos, en la Universidad.
El grupo de avanzadilla nos tenía preparada una magnífica cena, que me estoy perdiendo por escribir esta crónica. Así que os dejo hasta mañana, en que seguiré informando a las preocupadas madres de nuestras andanzas en Rusia.

CRÓNICA DOS: No hay cansancio

Primera toma de contacto con el trabajo de reconstrucción de la iglesia. Primer día, no hay cansancio. Hemos empezado muy motivados y llenos de ilusión por la tremenda labor que en esta ciudad rusa vamos a llevar a cabo.

La charla que nos ha dado Don Alberto nos ha ayudado a no olvidar nuestra verdadera misión: convertir Rusia. Aunque algunos en nuestra primera jornada nos hayamos dedicado simplemente a reorganizar y anclar los bancos, tenemos claro que nuestro trabajo tendrá su recompensa. Cierto es que no todos los trabajos han sido tan nimios, ya que unos cuantos de nosotros hemos pasado la jornada borrando el polvo que se estaba apoderando de la buhardilla. No obstante, es verdaderamente gratificante darse cuenta de toda la ayuda que estamos prestando a gente que, teniendo nuestras mismas convicciones no tienen la misma suerte que tenemos en lo que respecta al plano material.

Después de acabar la jornada de trabajo ha empezado la primera vuelta por el pueblo en busca del wifi para comunicarnos con España. Mientras tanto con los primeros rublos que hemos cambiado, nos adentramos en el primer supermercado, en cual el encontramos provisiones varias mediante gestos y jeroglíficos.
A continuación, arrastrando nuestros cansados cuerpos, hemos partido en busca de una merecida ducha, que nos ha revivido y dado fuerzas suficientes para llegar al rancho que nos sirven los pinches del chef Nicolás.

CRÓNICA TRES: Avances a ritmo de herramientas

Llevamos ya cuatro muescas en nuestro calendario y unas veinte horas de trabajo en la reforma de la iglesia, que por cierto, podéis ver las fotos que vamos haciendo, en la galería de imágenes.

Bajo la supervisión de los jefecillos de grupo, las termitas en la cripta avanzan imparable al son de los martillazos efectuados con especial fuerza por figuras como Román Merino, Pablo Guerrero o Gabriel Miquel.

Por otro lado, y en la parte de arriba, Don Pablo Méndez ha intentado darle un poco de color al ambiente que empieza a coger tintes de cansancio, bajo sus órdenes se han descubierto verdaderos pintores en ciernes, como Luis Robledano, José Luis Pérez de Ayala o Luis Negueruela, todos ellos con gran talento.

Pero los que realmente tienen mucha madera, nunca mejor dicho, son los que se encargan de arreglar los bancos de la Iglesia.

Lo más destacado del día de hoy ha sido sin duda, la iniciativa de un coro improvisado que han sorprendido a D. Enrique Parada al entonar “tú has venido a la orilla” sin que nadie lo esperara, en la misa de hoy. Ante las distintas opiniones al respecto, han decido que mañana repetirán el intento, prometiendo sorprendernos. Estos cánticos nada tienen que ver con las canciones que causan sensación entre los rusos, y que entonamos antes de la cena, cena en la que incluso podemos ¡repetir de plato!

CRÓNICA CUATRO: Gran celebración en la fiesta del Icono de la Virgen de Fátima.

Con ganas de fin de semana, así nos despertamos el viernes teniendo por delante un día de trabajo antes de los esperados días de descanso.

Esa mañana fue la omnipresente música del animador Miguel Vassallo la que nos saco del ensimismamiento e incluso impulsó a algunos como Nacho Pérez y Javier Martinez a quedarse hasta tarde para acabar el trabajo que se habían propuesto.

Tras unas últimas y deliciosas fajitas de cenar, nos metimos en la cama con muchísimas ganas de poder visitar y perdernos el sábado por las hermosas calles de la capital del norte de Rusia. Desde luego no decepcionó, y bajo la inestimable ayuda y guía de los nativos pudimos disfrutar de preciosas iglesias como la de Santa Catalina o la Sangre Derramada, así como conocer la plaza del Hermitage o contemplar el río Neva. Tras mucho andar nos dimos cuenta que el largo viaje en autobús y metro había válido sin duda la pena. Con las cámaras llenas de fotos y los pies cansados de caminar nos acostamos para a la mañana siguiente asistir a una gran festividad en la iglesia católica rusa, la cual conmemora el 13 de julio la revelación del secreto sobre la conversión de Rusia por parte de la virgen de Fátima.

La celebración de este día no se nos olvidará jamás. La parroquia se llenó de feligreses de toda la zona y todos disfrutamos sacando sonrisas a los que se acercaban al grupo. Rematamos el día conociendo el Palacio de Catalina, la residencia de verano de los Zares de Rusia. Todo ello, podéis verlo en imágenes.

CRÓNICA CINCO: Aquí todos los días son diferentes

Después de la gran fiesta del icono y de recargar las pilas con el descanso del fin de semana, empezamos ya nuestra segunda semana de campo de trabajo.

Poco a poco nos vamos acostumbrando a esta rutina: donde el antes temido olor de la escalera y el siempre molesto resonar del despertador va conformando poco a poco nuestro hogar (con el permiso de nuestras madres), hogar al que acudimos después de cada agotadora jornada en busca del merecido descanso.

Aunque también es verdad que en la iglesia no hay ningún día de curro que se asemeje a su anterior. Por ejemplo los encargados de reparar la escalera que conduce a las “minas” cuando creían que su quehacer se acercaba al fin se dieron cuenta de que en vez de pintura habían embadurnado la pared con cola blanca! Así que de un día para otro pasaron de construir a destruir lo anteriormente levantado con tanto esfuerzo. Y aquí siguen Javier Acevedo y Nicolás Manola bajo las órdenes del jefe de escalera Javier de la Cruz recomenzando la tarea con la sensación de ya conocerse esta canción.

A su vez el incansable D. Pablo Méndez y su igualmente incansable discípulo Luis Negueruela (que por cierto ha hecho que Luis Olazábal le corté el pelo de una manera bastante mejorable) siguen consiguiendo llegar cada vez más arriba con los rodillos a base de atarlos a cada vez más palos, a la espera que una grúa sustituya su ingenio. Mientras tanto el premio al trabajador en la sombra se lo lleva nuestro querido administrador que a pesar de venir a la iglesia en Náuticos no para de patearse Pushkin recolectando los distintos materiales que necesitamos, a la vez que no deja de administrar ni cuando los demás descansamos.

Ya sólo falta mencionar de cómo por el empuje de brazos de Ignacio Martín de la Morena, la obra de las termitas va un día por delante de lo previsto, a la vez que por una pasajera enfermedad nuestro chef ha sido sustituido por un trío conformado por Jaime Stein, Miguel Vassallo y Juan Claudio Jarillo que intentan igualar la maestría del enfermo. Corriendo a continuar la labor de hacer los nuevos reclinatorios se acaba esta crónica que hay que coger la lija.

CRÓNICA SEIS. Entre brochas y martillos

Llegando ya al ecuador del campo de trabajo nuestra labor se intensifica y se va mezclando con el cansancio que va calando en nuestro ánimo poco a poco.

Aún así conseguimos sacar fuerzas de las flaquezas ya que sabemos porqué estamos aquí y compartimos el objetivo: sacar adelante la conversión de un pueblo que ansía que le hablen de Dios. Esto fue lo que el vicario del Opus Dei en Rusia, Don Jose Antonio Senovilla, nos expuso en un entretenido coloquio en el que en respuesta a preguntas de algunos de nosotros como Álvaro Goenaga, nos pintó un revelador cuadro sobre la expansión de la Obra y el recibimiento de la misma en Rusia. Todo esto a base de pinceladas compuestas por anécdotas vividas y escuchadas que hicieron no sólo que consiguiésemos vencer el sueño sino que sacrificáramos nuestro descanso de la comida.

Con renovadas fuerzas, las termitas descendieron a su tarea en las minas donde prosiguieron con la monótona tarea de picar los ladrillos con el fin de dejarlos inmaculados, libres de las capas que tienen de cemento. Así llevan casi desde el comienzo y para luchar contra el aburrimiento que empezaba a imperar, el ingenioso Nacho Llorente se las ha arreglado para instalar unos altavoces que con la música preparada por Álvaro Hernández consiguen animar a personajes como Jacobo Llorente, Pablo del Nido y Jaime Fernández de Mesa en su labor.

La novedad en bancos es por ahora el nuevo comulgatorio que sorprenderá a los feligreses en la próxima misa de Domingo, comulgatorio que está acabando el carpintero en jefe Rodrigo Diez que lleva el timón de las herramientas. Mientras tanto los pintores están imparables desde que les han traído la grúa con la que esperan pintar las alturas, de hecho ayer faltaron a la cena en casa ya que Ramón Rodríguez, Luis Robledano y compañía se quedaron en la iglesia hasta la 1:00.
Una cena que a pesar de su calidad, echó en falta la mano experimentada del chef que espera regresar a su cocina el próximo lunes después de haber visitado a la doctora. El punto fuerte de esa noche fue el juego del Lobo, empezado con ganas por Miguel Vasallo y José Luis Escobar, que descubrieron una manera de disfrutar la última hora antes de dormir. Las carcajadas y chistes también ayudaron al buen ambiente que reina entre nosotros en este campo de trabajo.

CRÓNICA SIETE. Como descanso, una magnífica visita al Hermitage.

Para poder aprovechar mejor la grúa y contando con que ya sólo nos queda una semana de trabajo, y faltan muchos objetivos por cumplir, decidimos sacrificar nuestro descanso del sábado.

De hecho varios de nosotros nos quedamos trabajando hasta la hora de cenar para poder así acabar el nuevo comulgatorio con la gran ayuda de Álvaro Pampillon. Cabe destacar también el trabajo del grupo en las tareas de limpieza que buscaban acondicionar la iglesia para la Misa del domingo, trabajo con el que se consiguió mover a los feligreses que asistían a la misa de la tarde a participar en esa tarea que acabó retrasando la misa ya que no pararon hasta dejar el templo en perfectas condiciones.

Así llegamos algunos sin siquiera haber podido ducharnos, y otros perfectamente vestidos de gala, ya que esa noche teníamos preparado un “picnic” en los jardines del Zar Alejandro. Picnic amenizado por las voces y las guitarras de nuestros artistas Pablo Guerrero, Fernando Gegundez y Gabriel Miquel. Al día siguiente amanecimos pronto para tener misa en la primera y única basílica de Rusia, santa Catalina .

A continuación tuvimos la oportunidad de visitar el Hermitage , uno de los museos más famosos del mundo y que alberga la colección de obras de arte más grande. Aquí Don Eduardo Díaz pudo deleitar a unos cuantos privilegiados de nosotros con sus conocimientos artísticos acerca de la escuela flamenca y si técnica. A partir de este momento lo que era un sólo grupo se deshizo en varios más pequeños encabezados por una serie de “expertos” que nos fueron guiando por los sitios más emblemáticos de San Petersburgo encontrados entre otros lugares en apps como la que se descargó Jorge Hunter para evitar desperdiciar un momento.

CRÓNICA OCHO Últimos remates en la Iglesia de Pushkin.

Ya estamos a Miércoles y hoy hemos amanecido con dos sentimientos enfrentados:

por un lado estaba la alegría que genera una buena noche de descanso seguida de la noticia de una pequeña tregua en medio del trabajo de la semana, mientras que por otro lado la tristeza también nos ha embargado cuando nos hemos dado cuenta que son sólo cinco los días que nos quedan de campo de trabajo. No fue así como afrontamos la vuelta al trabajo el lunes, habiendo recargado las pilas durante el fin de semana.

Con renovada ilusión hemos empezado la que es ya nuestra última semana de trabajo, una semana donde las labores se multiplican a la par que el esfuerzo por terminarlas. Las últimas pinceladas en la Iglesia a diez metros sobre el suelo las dieron a eso de las doce de la noche de ayer un equipo liderado por D.Pablo Méndez, en su cuarta noche consecutiva trabajando “overtime”, y que contaba con el apoyo entre otros de Luis Olazábal.

Con el pincel en las manos también pero los pies en el suelo el equipo de la puerta, compuesto por los más grandes de nosotros: Pablo del Nido y Javier Marín se encargaba de que la puerta principal apareciera reluciente sobre una capa de pintura vieja arrancada y otra nueva aplicada. Como último equipo de pintura aunque el primero en verse desde la calle reparando la fachada estaba el antiguo equipo de escaleras que llevaba a cabo la tan necesaria tarea de repintar la parte frontal de la Iglesia. Y para que su labor reluciese de acuerdo con su empeño, Santiago Rodríguez se encargó de que se cayese una rama del árbol que impedía la entera visión de la parte delantera de la iglesia de estilo neoclásico ruso. Por encima de ellos encontramos a Carlos Lobejón y su equipo que se ha encargado de hacer visible la cristalera de la cúpula cuyo interior estaba escondido a nuestra vista hasta este tan necesario trabajo.

Retomando el hilo de nuestro amanecer, y sabiendo como hemos llegado, la ida hacia la excusa de nuestro descanso (el palacio de Peterhof) ha sido de los traslados más silenciosos sólo roto por algún ocasional ronquido. De esta manera el paseo no se ha convertido en un pesado arrastrar de pies sino que hemos podido disfrutar de unas increíbles fuentes así como de un rápido baño en el refrescante mar Báltico sólo para gente valiente como Jaime López Seoane. Aliviados por esta ruptura de la rutina hemos ido a comer una cena typical russian tras lo cual estamos jugando al ya tradicional Lobo cuyos participantes se involucran tanto que sus gritos impiden la correcta escritura de esta crónica.

CRÓNICA NUEVE. Muchas gracias Pushkin.


Emocionante. Después de las casi tres semanas de campo de trabajo y en nuestra última misa con los rusos estos nos han sorprendido con un impresionante gesto de agradecimiento que nunca antes había tenido lugar: se nos ha hecho entrega de la Medalla del Águila Blanca, la más alta distinción del antiguo Imperio Ruso. Distinción que como nos ha leído el párroco se nos ha concedido a “los jóvenes valerosos y esforzados, junto con sus profesores en señal de profundo agradecimiento por su ayuda generosa en el renacer de nuestra iglesia”. A recoger la distinción ha subido el sorprendido D. Alberto que tras recibirla, abrumado por el acontecimiento, ha conseguido articular unas palabras en reconocimiento a la deuda impagable que tenemos con esta comunidad de católicos en Rusia. La parroquia puesta en pie ha apoyado calurosamente esta entrega con una cerrada ovación que superando las diferencias del idioma nos ha transmitido su profunda gratitud. Escalofriante.

CRÓNICA FINAL. ¿Para qué ha servido todo esto?

Como última crónica sobre el Campo de Trabajo, queremos agradecer a todos nuestros alumnos y familias la ilusión que han tenido en este proyecto que continúa. Especialmente a Álvaro Fragua y Jaime Stein, dos alumnos que han sabido comunicar el día a día a través de la Web de Retamar.

Los últimos días de trabajo han sido un continuo ir y venir en busca de estropicios que hubiésemos causado para poder repararlos y dejar lo más limpia posible nuestra Iglesia, un frenesí por dar los últimos retoques y empezar pequeños proyectos para rematar otro mayores, un torbellino de afanados limpiadores y enceradores que se encargaban de que reluciese el trabajo hecho durante las tres semanas.

También ha sido la tarde de descanso del sábado con nuestra última visita a la ciudad de las noches blancas, a la Venecia del norte, donde hemos aprovechado para visitar las últimas callejuelas, comprar los últimos souvenirs y cenar todos juntos en una unión que viene ya desde el principio de este campo de trabajo, y que pasó esa noche por una serie de manteos a varios de nosotros, una unión que seguirá más allá de lo que hemos pasado y del propio Colegio.

No solo ha habido trabajo y descanso en estos 21 días, sino que, por encima de todo esto, hemos tenido la oportunidad de conocer a los habitantes de este país que tan amablemente nos han acogido. Ellos han conseguido que nuestra labor de reconstrucción fuese más que eso, que fuese una tarea de conversión al ver a la propia gente a la que estábamos ayudando a sacar Rusia adelante.

Junto con todo esto han venido las correspondientes despedidas para dar el último brochazo al campo de trabajo. Rusia ha sido también esa cancelación del vuelo, ese quedarse un par de horas esperando a la recolocación, el choque con el lujo del hotel después de venir de nuestra humilde morada en Pushkin, el despertar a las 3:15 de la mañana, el volar a las 7:00…

Sí, se puede decir que ha sido todo eso: trabajo, descanso, amigos, imprevistos, pero… no. No sólo ha sido eso. Lo que hemos vivido, lo que ayer nos produjo alegría al saber el retraso del vuelo, lo que nos ha dejado un sentimiento de nostalgia nada más coger el avión, ha sido algo más que un simple trabajo. Quedarse hasta la 1:30 de la madrugada para acabar de pintar, llegar agotado de trabajar y sin haber dedicado ni un minuto a uno mismo, ir corriendo a la cocina a ver si se podía ayudar, ese sacrificar 30 minutos de tu sueño para preparar el desayuno a los demás… Todo eso no eran obligaciones, eran las ayudas desinteresadas de unos por otros, que nos hacían en los posible sentirnos en casa.

¿Qué era lo que impulsaba esos generosos corazones, lo que daba fuerzas en el agotamiento y sonrisas en el abatimiento? Eso que nos ha impulsado a todos en cada picar, golpear, pintar, lijar, decorar, construir… eso era Rusia, el deseo de su conversión.

Aquí puedes ver panorámicas en 360º de los trabajos hechos.

Y también ver todas las fotos.

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Un comentario en “Noticias del Campo de trabajo en Rusia 2014”

  1. Me ha parecido una labor maravilloso. Rezaré por tan estupendo grupo que sigan haciendo todo tipo de labores tan estupendas. Nunca cánsaros de ayudar a las demás y dar gracias a Dios por lo que tenemos y que El nos lo dio. Dar gracias a Dios y a su divina Madre, Maria Virgen.

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